Washington, ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (Agencia Fides, 11/10/2017) – La Casa Blanca publicó el 8 de octubre los
“Principios y Políticas de Inmigración”, que son una propuesta
prioritaria a considerar cuando se trabaja en la protección legislativa
de los “dreamers” (soñadores): los aproximadamente 800.000 jóvenes
clandestinos que llegaron a los Estados Unidos Unidos de pequeños, que
la administración Obama había tratado de integrar a través del programa
DACA.
Mons. Joe S. Vásquez, de la diócesis de Austin, Texas, Presidente de la
Comisión para la migración, ha exhortado al Congreso para que “garantice
una verdadera protección a los dreamers de una vez por todas”.
A continuación publicamos el texto completo de la declaración, recibida
en la Agencia Fides: “Los principios y políticas de inmigración de la
administración no son el camino para una reforma integral de la
inmigración basada en el respeto a la vida humana y la dignidad humana y
la seguridad de nuestros ciudadanos. No reflejan el pasado de nuestro
país como inmigrantes y atacan a los más vulnerables, especialmente a
los niños no acompañados y a muchos otros que escapan de la persecución.
Desafortunadamente, los principios no reconocen que la familia es la
base fundamental de nuestro sistema de inmigración, de nuestra sociedad y
de nuestra Iglesia”.
“Desde julio, el Congreso ha introducido soluciones legislativas para
los dreamers, incluyendo la DACA. La administración debería centrarse en
garantizar que se encuentre una solución legislativa para los dreamers
lo antes posible. Cada día que pasa sin una solución, estos jóvenes
experimentan una creciente aprensión por su futuro y por sus familias.
Cada día que pasa nos acerca a todos a la fecha del mes de marzo de
2018, cuando los beneficiarios de DACA comenzarán a perder sus
privilegios de trabajo legal y, mucho peor, se enfrentarán la amenaza de
la deportación y separación de sus familias”.
“Por esta razón, instamos al Congreso a que adopte una legislación y que
camine hacia delante sin demora para asegurar una verdadera protección a
los dreamers de una vez por todas, junto a muchas otras personas de
buena voluntad, nosotros seguiremos ofreciendo acogida y apoyo a estos
dignos jóvenes y no dejaremos de apoyar su protección permanente y su
ciudadanía”.
El programa denominado “The Deferred Action for Childhood Arrivals –
DACA” (Acción diferida para las llegadas de la infancia) había creado un
escudo temporal para los casi 800,000 chicos y jóvenes adultos que
habían llegado a los Estados Unidos de niños y que al estar inscritos en
el programa DACA, había logrado completar su educación superior y
trabajar legalmente.
La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos había reaccionado
rápidamente ante la declaración de la decisión de poner fin al programa
DACA, expresándose con estas palabras: “Hoy
nuestra nación ha hecho lo contrario a cómo las Escrituras nos piden que
respondamos. Es un paso atrás en los progresos que debemos hacer como
país”.