CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 16 de octubre de 2015) - La fiesta de Diwali es celebrada por todos los hindúes y conocida
como Deepavali es decir “hilera de lámparas de aceite”. Según la
mitología es un símbolo de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre
las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal.
La fiesta, verdadera y propia, dura tres días y marca el principio
del año nuevo, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y
hermanas y la adoración de la divinidad.
Este año la fiesta será celebrada por muchos hindúes el 19 de octubre.
Para esa ocasión el Consejo Pontificio para el Diálogo
Interreligioso ha enviado a los hindúes un mensaje cuyo tema es:
“Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia”.
El texto, firmado por el Cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del
dicasterio y por el Secretario S.E. Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot,
M.C.C.J., ha sido enviado también en hindi.
Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia
Queridos amigos hindúes,
En nombre del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, tenemos
el placer de enviaros nuestros mejores deseos para la fiesta de Diwali,
que celebraréis el 19 de octubre con la esperanza de que esta
celebración de las luces ilumine vuestras mentes y vuestra vida, alegre
vuestros corazones y vuestras casas, fortaleciendo familias y
comunidades.
Nos damos cuenta de que en el mundo suceden cosas maravillosas, por las
cuales estamos agradecidos. Somos conscientes, sin embargo, de las
dificultades que tienen nuestras comunidades y que generan en nosotros
una profunda preocupación. El aumento de la intolerancia, que es causa
de violencia en muchas partes del mundo, es uno de los retos que
enfrentamos hoy en día. En estas circunstancias, por lo tanto, queremos
reflexionar sobre cómo los cristianos e los hindúes juntos pueden
incrementar el respeto mutuo entre las personas - que va más allá de la
tolerancia – para preparar una era más pacífica y armoniosa para cada
sociedad.
La tolerancia implica ciertamente la apertura y la paciencia con los
demás, reconociendo su presencia entre nosotros. Pero si tenemos que
trabajar por una paz duradera y una armonía verdadera, la tolerancia no
es suficiente. Sirven además el respeto y la atención auténtica a la
diversidad de las culturas y las usanzas de nuestras comunidades, lo
que contribuye a su vez a la salud y a la unidad de la sociedad en su
conjunto. Considerar como una amenaza a la unidad el pluralismo y la
diversidad desemboca trágicamente en la intolerancia y la violencia.
El respeto a los demás es un antídoto importante contra la
“intolerancia”, porque demuestra un aprecio genuino de la persona y de
su dignidad innata . A la luz de nuestra responsabilidad con la
sociedad, para que crezca este respeto, hay que mostrar aprecio por las
diferentes usanzas y prácticas sociales, culturales y religiosas, así
como por el reconocimiento de los derechos inalienables como el derecho
a la vida o a profesar y practicar la religión que se ha elegido.
El camino que tienen que recorrer las diferentes comunidades está,
pues, marcado por el respeto. Mientras la tolerancia simplemente
protege al otro, el respeto va más allá: favorece la coexistencia
pacífica y la armonía para todos. El respeto crea un espacio para cada
persona y alimenta en nosotros la sensación de estar a gusto con los
demás. En lugar de dividir y aislar, el respeto nos permite ver nuestras
diferencias como un signo de la variedad y de la riqueza de la familia
humana. De esta manera, tal y como destacó el Papa Francisco: " La
diversidad ya no se ve como una amenaza, sino como una fuente de
enriquecimiento " (Discurso en el aeropuerto internacional de Colombo 13 de enero, 2015). En otra ocasión, el Papa instó a los líderes religiosos y creyentes a tener "La valentía de la alteridad,
porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni
se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero
de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se
encuentra en el bien de todos "(A los participantes en la Conferencia Internacional de la Paz, al-Azhar Conference Center, El Cairo, Egipto, 28 de Abril del 2017).
Por tanto, debemos acoger el reto de ir más allá de los límites de la
"tolerancia" y mostrar respeto por las personas y las comunidades,
porque cada uno merece y desea ser evaluado de acuerdo a su dignidad
innata. Esto requiere la construcción de una verdadera cultura del
respeto, capaz de promover la resolución de los conflictos, la
construcción de la paz y la vida armoniosa.
Enraizados en nuestras tradiciones espirituales y unidos en la
preocupación compartida por la unidad y el bienestar de todos, los
cristianos e hindúes, junto con otros creyentes y personas de buena
voluntad, podemos alentar en nuestras familias y comunidades, y por
medio de las enseñanzas religiosa y de los medios de comunicación, el
respeto a todas las personas, especialmente a aquellas de diferentes
culturas y creencias de la nuestra, que están entre nosotros. Así iremos
más allá de la tolerancia para construir una sociedad armoniosa y
pacífica, donde todos son respetados y alentados a cooperar en la
unidad de la familia humana con su contribución única.
¡Os deseamos nuevamente una celebración alegre de Deepavali!
Jean-Louis Cardenal Tauran
Presidente
S. E. Mons Miguel Ángel Ayuso Guixot, MCCJ
Secretario