Yaoundé, CAMERÚN (Agencia Fides, 03/10/2017) - El domingo 1 de octubre, 17 personas murieron
en los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en la región
anglófona de Camerún, según Amnistía
Internacional, que pide la apertura de una investigación internacional.
La policía ha disparado contra la multitud en varias ciudades como
Bamenda, Ndop Kumbo (en el noroeste) y Kumba (en el suroeste).
El 1° de octubre, simbólicamente ha sido proclamada la Independencia de
la Ambazonia, por su “presidente”, Sisiku Ayuk. Los secesionistas ya han
inventado un himno nacional, sellado pasaportes y acuñado una moneda
nacional.
La violenta reacción de la policía, que ha impuesto el toque de queda y
aislado las zonas inglesas, sugiere un agravamiento de la crisis y el
espectro de la guerra civil.
Camerún está acusado de violar los derechos humanos por dos de las más
importantes organizaciones humanitarias internacionales. A finales de
septiembre, el ejército camerunés había sido acusado por Human Rights
Watch (HRW) de usar “violencia física extrema” para expulsar al menos a
100.000 refugiados nigerianos, que habían sido acogidos en el noreste de
Camerún para escapar de Boko Haram. Según HRW, desde 2015, el ejército
camerunés ha cometido torturas y violencia de todo tipo para obligar a
los refugiados a regresar a Nigeria a pesar del acuerdo firmado por las
autoridades de Yaoundé con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR) para hacer que el regreso de los refugiados
fuese de forma voluntaria y sólo cuando las condiciones lo permitiesen.
En el plano político nacional, el país ha sido dirigido con mano firme
desde noviembre de 1982 por el presidente Paul Biya. La falta de una
alternancia en el poder en estos años ha acentuado el carácter
autoritario del Estado y las tensiones sociales de los secesionistas de
las dos provincias anglofonas.