Santiago, CHILE (Agencia Fides, 08/01/2020) - Más de 1500 jóvenes llegaron al campus San
Joaquín de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el sábado 4 de
enero, llenos de entusiasmo para dedicar estas vacaciones de verano (que
acaban de iniciar), no solo para descansar sino también para forjar
comunidades cristianas y servir a los más necesitados. Como subraya la
nota de la Conferencia episcopal chilena recibida en la Agencia Fides,
ante la crisis que vive actualmente el país, muchos jóvenes han
escuchado el llamado del Papa Francisco quien en diferentes
oportunidades los ha exhortado a convertirse en “callejeros de la fe”, y
hacer parte de una “Iglesia en salida”.
El envío de los jóvenes misioneros tuvo lugar durante la Misa presidida
por el nuevo arzobispo de Santiago de Chile, monseñor Celestino Aós,
quien motivó a los estudiantes a entregar el testimonio de Dios en las
comunidades visitadas: “Jesucristo no es una idea, el cristianismo no es
una ideología, ni una moral, ni una filosofía. Cristo vive y yo me lo
encontré. Y el gozo de ese encuentro es lo que queremos comunicar a los
demás”. El Arzobispo también destacó la importancia en el actual
contexto social del país, de ser constructores de la civilización del
amor: “Ustedes tienen que amar incluso a quienes los persiguen y los
calumnias, hoy en Chile, este es nuestro desafío cristiano, nosotros no
tenemos que amarnos solo entre nosotros, tenemos que llegar a amar
también a aquellos que nos menosprecian, aquellos que destruyen nuestras
iglesias, instituciones…
Tenemos que ser los constructores de la
civilización del amor. Y la civilización del amor se construye
con amor, la civilización de la verdad se construye con verdad, la
civilización de la vida, se construye con vida".
Los jóvenes en este periodo se dedicarán a tres proyecto, en el ámbito
de la Pastoral de la Universidad Católica. El primero es un proyecto de
evangelización que busca “trabajar por el alma de Chile”, y que los
jóvenes sean agentes evangelizadores que anuncien el mensaje de Cristo
en las zonas más remotas. El segundo proyecto busca construir capillas
en periferias urbanas, pero que no sean solo lugares de oración simo
también de encuentro, donde las comunidades puedan juntarse, dialogar y
fortalecer sus vínculos. El tercer proyecto toca el ámbito escolar,
donde los universitarios puedan formarse para, a su vez capacitar a los
escolares.