Astana, KAZAJISTÁN (Agencia Fides 27/02/2021) – “La revolución digital nos ha llevado a vivir en un mundo nuevo y lejano que no hemos podido mejorar: los problemas de la vida cotidiana 'normal' se han transportado, y quizás amplificado, en el espacio digital. Por eso, es importante utilizar las redes sociales con competencia y conciencia, distinguiendo entre lo útil y lo dañino y promoviendo una cultura de amistad y fraternidad”, ha dicho el p. Leopold Kropfreiter, SJM a la Agencia Fides, misionero de nacionalidad austriaca, Director de las Obras Misionales Pontificias en Kazajistán, sobre el uso consciente de los medios de comunicación digitales en el entorno social y cultural de Asia Central. En un mensaje enviado a la Agencia Fides, el misionero austriaco, dirigiéndose especialmente a los jóvenes, señala: “Debemos preguntarnos constantemente si nos comportamos correctamente cuando estamos online, recordándonos que nuestro 'vecino' en las redes sociales no es un número anónimo, sino una persona. San Francisco de Asís, que vivió en una época marcada por grandes crisis sociales, políticas y eclesiásticas, nos invita con su ejemplo a vivir según una nueva perspectiva que trasciende todas las fronteras, ideológicas y espaciales: en sus Admoniciones, define como 'bendito' el que ama y respeta al otro 'cuando esta lejos de él como cuando esta a su lado'. Estas sencillas y memorables palabras también pueden orientarnos en las relaciones digitales, amar y respetar a la otra persona si estuviera a nuestro lado”.
Según el p. Kropfreiter, los algoritmos que regulan las interacciones en
las redes sociales podrían conducir a actitudes de cierre y “narcisismo
digital”, a lo que es necesario responder con una cultura de apertura:
“En la vida cotidiana constantemente nos encontramos con personas que
son diferentes a nosotros, con frecuencia tenemos que discutir sobre las
cosas y esta comparación puede enriquecer. En las redes sociales la
situación es diferente: sabemos que los mecanismos matemáticos que las
regulan nos sugieren amigos, grupos, organizaciones, anuncios que
corresponden a nuestras preferencias. Nunca veremos perfiles que no
reflejen nuestros gustos. El peligro es que se deje de lado la palabra
'social' y que nuestro grupo no sea más que nuestro yo ampliado, un
espejo en el que solo vemos lo que nos gusta. Pero la verdadera
comunicación, el diálogo, el respeto y la amistad sólo son posibles si
somos capaces de ir más allá de nosotros mismos y abrirnos al
mundo de los demás”.
El tema de la comunicación es muy importante para la Iglesia kazaja:
representa una prioridad para la Conferencia Episcopal, que desde hace
dos años ha creado un núcleo operativo encargado de narrar la vida de la
Iglesia a través de medios innovadores. Precisamente en esta
perspectiva, en las últimas semanas la Diócesis de Almaty, con el apoyo
de la Pontificia Unión Misional, ha organizado el ciclo de webinars
“Redes sociales para la evangelización en Asia Central”, con el objetivo
de formar con competencia y conciencia en el uso de estos medios.