Ciudad de Guatemala, GUATEMALA (Agencia Fides, 08/01/2016) - Catorce militares jubilados han
sido arrestados este miércoles, 6 de enero, por las autoridades
guatemaltecas, bajo sospecha de haber participado por lo menos en 558
desapariciones forzadas que tuvieron lugar en Guatemala entre 1981 y
1988.
Una nota enviada a la Agencia Fides por una fuente local, informa que en
la conferencia de prensa, la responsable del Ministerio de Justicia,
Thelma Aldana, ha confirmado que los arrestos representan la sentencia
emitida en marzo de 2012 por el juzgado que investiga la masacre del
“Plan de Sánchez”. En esa masacre, perpetrada por equipos del ejército
el 18 de julio de 1982, fueron masacrados 256 personas, entre ellas
mujeres, niños y ancianos. En marzo de 2012, por aquella masacre, cinco
ex paramilitares fueron condenados a 7.710 años de prisión.
Thelma Aldana ha informado que se han encontrado 558 esqueletos de
indígenas secuestrados y ejecutados por equipos del ejército en un área
de Cobán, Alta Verapaz, que en ese momento estaba bajo control militar, y
que ahora alberga el Comando Regional de Entrenamiento para las
operaciones de mantenimiento de Paz (CREOMPAZ).
Un informe de las Naciones Unidas ha confirmado que en Guatemala las
personas que murieron o desaparecieron durante el conflicto armado
(1960-1996) fueron 245 mil. Según el informe, el 97% de las muertes
violentas fueron causadas por la acción de grupos militares y
paramilitares.
Los pueblos indígenas de Guatemala fueron esa parte de la población “sin
voz” defendida sólo por la Iglesia. En 2012, la intervención de Mons.
Álvaro Ramazzini fue crucial para favorecer el diálogo de miles de
indígenas con el gobierno, a raíz de la marcha indígena en Totonicapán
que se se llevó a cabo un martes, 23 de octubre.
También hay que recordar el valioso papel desempeñado por el cardenal
Rodolfo Quezada Toruño, arzobispo emérito de Guatemala, fallecido el 4
de junio de 2012 a los 80 años, como un gran defensor del diálogo entre
el gobierno y la guerrilla. El diálogo finalizó con la firma de los
históricos “Acuerdos de Paz”, que
pusierón fin, en 1996, a 36 años de un conflicto interno sangriento.