Yaoundé, CAMERÚN (Agencia Fides, 12/10/2017) - “Acusaciones infundadas”, así ha calificado el
Ministro de Comunicaciones de Camerún, Issa Bakary Tchiroma, los
informes de masacres de protestantes en las regiones anglófonas del
Noroeste y Suroeste, perpetradas por el ejército el domingo 1 de
octubre, cuando se proclamó simbólicamente la independencia de la
Ambazonia, el nombre dado a las dos regiones por el movimiento
secesionista.
Entre los que han denunciado la violencia están los obispos de la
Conferencia Episcopal de la Provincia de Bamenda (BAPEC), que en una
declaración del 4 de octubre, que no hemos recibido hasta ahora en la
Agencia Fides, estigmatizan “las diversas formas de violencia y
atrocidades que han golpeado gran parte de las ciudades y pueblos de las
regiones del Noroeste y del Suroeste, que coinciden con el territorio
de la provincia eclesiástica de Bamenda, de las que ha resultado una
gran pérdida de vidas humanas”.
Los obispos denuncian que “nuestros fieles han sido perseguidos incluso
dentro de sus hogares, algunos han sido arrestados, otros mutilados y
otros simplemente asesinados, algunos por los helicópteros, entre ellos
adolescentes inofensivos y ancianos”.
Expresando su dolor “por las víctimas y por el sufrimiento de los
heridos y de los que han perdido sus bienes por el saqueo y los
incendios y por los que sufren por los dispersos o fallecidos”, los
Obispos denuncian “la atmósfera de guerra” que se ha establecido en la
zona. Los fieles que iban a misa también han sufrido por ello.
“El domingo 1° de octubre de 2017, sacerdotes y laicos no han podido ir a
la iglesia por la enorme presencia militar en las calles, por lo que no
han podido ejercer su derecho constitucional a la libertad de culto. En
algunas áreas, hemos notado con disgusto que algunos cristianos han
sido intoxicados con gases lacrimógenos al salir de misa”, dice la
declaración.
“Estamos alarmados y avergonzados de que el Ministro de Comunicaciones
haya elogiado la profesionalidad de las Fuerzas Armadas, en total
desprecio por los actos de brutalidad y barbarie contra la población que
han sido cometidos por algunos miembros de las mismas fuerzas armadas.
El Ministro de Comunicación no estaba adecuadamente informado o está
engañando a la comunidad nacional e internacional”, dicen los Obispos.
“Las mentiras no ayudan a construir la nación. Más bien destruyen los
esfuerzos de los cameruneses honestos y temerosos de Dios que
verdaderamente buscan ser libres y responsables. Hoy en día, al menos en
las regiones del Noroeste y Suroeste del Camerún, hay una enorme brecha
de credibilidad entre la población y la administración”.