Kinshasa, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (Agencia Fides, 07/03/2018) - “Se fomentan los enfrentamientos étnicos para
obligar a los habitantes a huir y dejar libre el terreno para poder
explotar la riqueza del territorio con total impunidad”, denuncian los
obispos de la Asamblea Episcopal Provincial de Kisangani, en el este de
la República Democrática del Congo, al final de su Asamblea Plenaria.
“En Ituri, están ocurriendo actos de violencia a gran escala con
objetivos étnicos, asesinatos, incendios domésticos, saqueos y
desplazamientos masivos de población. Esta violencia trata de encubrir
la intención oculta de enfrentar entre si a los grupos étnicos para
vaciar estas áreas de sus habitantes con fines desconocidos”, afirma la
declaración publicada al final de la Asamblea.
“Grupos de inmigrantes extranjeros armados, como Mbororo en Haut-Uélé y
Bas-Uélé, los llamados “Banyabwisha” en Ituri, se desplazan con grandes
rebaños en busca de tierras cultivables o pastizales. Estos migrantes se
detienen y su presencia se convierte en una amenaza permanente para la
población local”, dice el comunicado enviado a la Agencia Fides. A ellos
se suman “grupos armados locales (Mayi-Mayi, Simba, FRPI, etc.),
extranjeros (LRA) y otros no identificados que difunden la desolación
entre la población a través de robos, violaciones, saqueos y
asesinatos”.
“Observamos la presencia masiva de refugiados de la República
Centroafricana y de Sudán del Sur en Haut-Uélé, Bas-Uélé e Ituri, que
superan incluso el número de familias locales. Deploramos el bandidismo
armado y el aumento de la inseguridad en las áreas urbanas y en las
áreas de explotación minera”, continúan los Obispos.
“Frente a todas estas preocupaciones, la Iglesia no permanece
indiferente y pasiva” subraya el mensaje que afirma que los obispos han
recurrido a las autoridades político-administrativas locales,
provinciales y nacionales para encontrar soluciones duraderas, y han
apelado a la población para que evite caer en la espiral de la
violencia.
“Elogiamos la actitud de muchos cristianos y personas de buena voluntad
que se resisten a la manipulación y ayudan a los miembros de los
diversos grupos amenazados a evitar la violencia. Alentamos a las
familias y comunidades cristianas a continuar expresando su solidaridad
con los desplazados y los refugiados: '... era extranjero y me
acogisteis'. Hemos pedido vigilancia para los cristianos y las personas
de buena voluntad contra la explotación y la manipulación de las
poblaciones”.
Los obispos piden a las autoridades congoleñas que aclaren el estatus de
los migrantes y restablezcan el orden y la seguridad y a la comunidad
internacional junto con los gobiernos de países extranjeros directamente
afectados por movimientos migratorios que trabajen con el estado
congoleño para respetar los derechos de las poblaciones locales.