CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides, 07/03/2018) - “La repentina y trágica muerte de
Mons. Paul Bui Van Doc, Arzobispo de Hochiminh Ville (anteriormente
Saigón), durante nuestra estancia en Roma para la visita ad limina, nos
ha dejado conmocionados”. La providencia de Dios ha querido llamar ante
su presencia al Arzobispo, precisamente en este momento. A pesar del
dolor por la pérdida de un querido hermano obispo nuestro, sentimos que
en esta situación está la presencia de Dios: nos estamos planteando que
nos quiere decir Dios con este suceso”: lo declara a la Agencia Fides
Mons. Joseph Dinh Duc Dao, al frente de la diócesis de Xuan Loc, en
nombre de los obispos vietnamitas, que están en el Vaticano por su
visita ad limina apostolorum, tras la muerte repentina del Arzobispo de
Hochiminh-ville, Mons. Paul Bui Van Doc, ocurrida ayer, 6 de marzo, en
Roma.
Recordando al fallecido Arzobispo, Mons. Dinh Duc Dao comenta: “Fuimos
estudiantes juntos en el Colegio Urbano de Propaganda Fide. Él era un
hombre y un sacerdote de paz, cuyo corazón siempre estaba lleno de la
alegría del Señor. Precisamente su lema episcopal, 'Ad Deum laetitae
mae', ponía el énfasis en la alegría que todo bautizado encuentra en
Cristo. Así era su voluntad y su misión: llevar a todos el gozo del
Evangelio y conducir al pueblo de Dios que le había sido encomendado a
vivir el gozo del Señor. Ahora está en el Paraíso disfrutando de esta
alegría”.
En la Arquidiócesis de Hochiminh Ville, recuerda Mons. Dinh Duc Dao, “su
trabajo pastoral estaba dirigido a construir y vivir la comunión y la
unidad entre toda la Iglesia local. En ese territorio viven muchos
inmigrantes y pobres, y el apostolado que promovía y organizaba centraba
su atención en los inmigrantes, con un espíritu de acogida,
solidaridad, servicio”.
De hecho, actualmente en Hochiminh Ville, existe un fenómeno de grandes
proporcione en los referente a migrantes internos, dado el movimiento
masivo de personas del campo a las grandes ciudades. En una ciudad de 7
millones de habitantes como Ho Chi Minh Ville, en los últimos años han
llegado dos millones más, el 10% de los cuales son católicos. El
arzobispo ha tratado de coordinar, gracias a la Cáritas diocesana, a
todos los miembros de la Iglesia local como congregaciones religiosas,
parroquias y movimientos laicos para satisfacer las necesidades de estas
personas. Explicando a la Agencia Fides el sentido de este compromiso,
el Arzobispo Paul Bui Van Doc había declarado: “Continuamos mostrando
atención hacía los pobres y marginados, como testimonio del amor de
Cristo y como signo del cuidado por el bien común de la sociedad”.