Juba, SUDÁN DEL SUR (Agencia Fides, 06/03/2018) - “No estamos satisfechos con el hecho de que
nuestros líderes, tanto los del gobierno como los de la oposición, no
hayan podido hasta ahora dejar de lado sus propios intereses y hacer las
paces por el bien del pueblo de Sudán del Sur. Tememos que nuestros
líderes no sepan ya cómo hacer las paces. Están confundidos. Son
soldados que ven el mundo con una mirada violenta ynecesitan ayuda, no
tanto desde un punto de vista político, sino ayuda para tener el valor
espiritual y moral de hacer las paces”, aseguran los obispos de Sudán
del Sur en un mensaje publicado al final de su Asamblea Plenaria
celebrada en Juba. El mensaje, que recoge la Agencia Fides. fue leído
por monseñor Paulino Lukudo Loro, arzobispo de Juba, en la catedral de
Santa Teresa.
“Nuestros líderes están traumatizados y necesitan ser curados de este
trauma”. Pero todavía más traumatizada está la población de Sudán del
Sur después de más de cuatro años de una guerra sin sentido que se ha
cobrado la vida de miles de personas y que está provocada por el
enfrentamiento entre las facciones del presidente, Salva Kiir, y del ex
vicepresidente, Riek Machar. “Decenas de miles de muertos, millones de
personas desplazadas, saqueos, violaciones, hambre, crisis económica,
violación del estado de derecho, destrucción de las infraestructuras,
niños a quienes se les ha negado educación y familias sin atención
médica. Esto representa un fracaso como país”, enfatiza el texto.
Los obispos proponen a los líderes políticos un retiro espiritual para
ayudarlos a sanar sus heridas. En las palabras de monseñor Lukudo Loro,
“como obispos católicos prometemos nuestro apoyo a este proceso de
curación que incluiría un retiro dirigido por líderes religiosos de
Sudán del Sur y no solo. El tema del retiro no sería político sino que
sería un retiro de sanación que conducirá a la transformación personal
para preparar a los participantes para emprender el camino de la paz”.
Los obispos esperan que la tercera ronda del foro para reactivar el
acuerdo de paz de 2015 sea un foro donde los líderes puedan resolver sus
intereses personales y políticos, y para que la paz sea una realidad en
el sur de Sudán. “Esto sucederá solo si los líderes están dispuestos a
cambiar sus corazones y ser transformados”, concluyó monseñor Lukudu
Loro. El acuerdo de paz de 2015 se paralizó en verano de 2016 cuando las
diferentes facciones reanudaron los combates en la
capital, Juba, y Machar se vió obligado a exiliarse. Este foro debería
reunirse de nuevo en la capital de Etiopía, Addis Abeba, pero las
autoridades de Juba han acusado a la llamada Troika, -EE.UU., Gran
Bretaña y Noruega-, de extralimitarse en su mandato de facilitar la
mediación, condicionando así el proceso de paz.