Lahore, PAKISTÁN (Agencia Fides, 06/03/2018) - Punjab y el distrito de Lahore son las zonas
donde se ha registrado mayor incidencia de casos de blasfemia en
Pakistán, en las últimas tres décadas: así lo ha informado a Fides el
"Centro para la Justicia Social", una ONG liderada en Pakistán por el
católico Peter Jacob. Los datos muestran que el 74% de todos los casos
se registran en Punjab. El Centro señala que en Lahore se ha verificado
más del 11% del total, es decir 173 casos. De 75 personas asesinadas por
supuesta blasfemia hasta enero de 2018, 14 asesinatos se produjeron en
Lahore, incluido el del juez retirado Arif Iqbal Bhatti. Como mínimo
cuatro homicidios - continúa el comunicado enviado por Jacob – se han
llevado a cabo bajo custodia policial o en la cárcel. "Las historias de
hombres y mujeres de diferentes religiones reportan casos impactantes
sobre las experiencias brutales y el sufrimiento de las víctimas
indefensas", señala el director de la ONG.
"Cientos de personas han sido torturadas, encarceladas y desalojadas.
Una propiedad de un valor de millones de rupias fue destruida por una
multitud enfurecida en Mall Road Lahore, en 2016 y, en la Joseph Colony,
en 2013”, informa el Centro, pero "la pérdida económica es solo la
punta del iceberg en comparación con las consecuencias sociales,
políticas y culturales en Lahore".
La hostilidad religiosa, la vulnerabilidad de las minorías y la
degradación de los valores culturales, señala Jacob, contrastan de
manera muy marcada con la conocida apertura cultural, la hospitalidad y
la riqueza intelectual de la metrópoli. De acuerdo a los últimos
estudios realizados por Amnistía Internacional, la Comisión
Internacional de Juristas y la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán,
"la ley sobre la blasfemia es muy difundida para perpetrar crímenes de
odio sobre la base de la religión, ajustes de venganza personal y
cometer injusticia económica", afirma el Centro para la Justicia Social.
"Dado que el distrito de Lahore es la sede de numerosos grupos
religiosos promotores de una narrativa basada en la intolerancia
religiosa, no es difícil entender por qué Lahore se ha convertido en el
epicentro del abuso de las leyes contra la blasfemia", continúa el
comunicado.
El Centro recuerda el caso reciente de Patras Masih, acusado de
blasfemia en el barrio de Shahdara, Lahore, un caso que implicó a su
primo Sajid Masih: ambos fueron sometidos a tortura e intento de abuso
sexual.
Jacob concluye: "Las circunstancias de estos casos merecen una reflexión
más profunda desde el punto de vista legal. Los miembros de la sociedad
civil no se han rendido a pesar de las dificultades. Los abogados han
luchado durante años en un ambiente social hostil. Los líderes de las
instituciones públicas ¿tendrán el coraje y la sabiduría para salvar a
la ciudad antes de que se convierta en un cementerio de personas
inocentes? Es hora de escuchar el grito de los inocentes”.