Kara, TOGO (Agencia Fides, 05/10/2018) - “Hacer propio el espíritu fundamental de la
misión para reinventar la actividad misionera en África hoy en día es
más crucial que nunca para nuestra Iglesia. La esencia de la actividad
evangelizadora es la proclamación del Evangelio a los pobres, la alegría
de ser enviados a los pobres (...), la alegría de llegar a los pobres,
los marginados y los que no tienen voz en sus ambientes, como repite el
Papa Francisco”. Es lo que explica a Fides el padre Donald Zagore,
sacerdote y teólogo de la Sociedad de Misiones Africanas. “Estaba claro
para los primeros misioneros que practicar el amor por los pobres y los
marginados así como el servicio de los Sacramentos y de la Palabra era
la esencia de la misión evangelizadora de la Iglesia. Estar con los
pobres, vivir con los pobres, “sentir el olor de los pobres” para vivir y
ser testigos auténticos del amor de Cristo fue la razón principal de su
compromiso misionero”, recuerda.
“Hoy, -continúa el teólogo-, debemos reconocer con sufrimiento que este
espíritu está desapareciendo en el continente africano. Los misioneros
que quieren sentir el olor de los pobres son cada vez más escasos
mientras que crecen los misioneros VIP, para los que trabajar entre los
pobres es un insulto para su persona, porque son demasiado educados o
demasiado importantes. Su misión se desarrolla en las áreas donde “fluye
la leche y la miel”, como menciona el libro del Éxodo, limitando la
misión a un grupo específico de personas. Este espíritu - observa -
compromete la dinámica misionera de la Iglesia”.
El teólogo explica: “Uno nunca debe olvidar que en el centro de la
misión de Cristo estaban los más pobres y abandonados. Jesús fue una
gran esperanza para los pobres. A través de Jesús, los pobres se
sintieron amados por Dios. De hecho, la Iglesia en general, y más
particularmente la Iglesia en África, si se olvida de los pobres perderá
su razón de ser, si se aleja de Aquel para quien existe no podrá
existir”. El padre Donald concluye citando al arzobispo Romero con una
frase que también es válida para África: “Partiendo de los pobres, la
Iglesia puede existir para todos, de hecho, el honor de la Iglesia es
que los pobres la sientan”.