Niamey, NÍGER (Agencia Fides, 18/10/2018) - La diócesis de Niamey ha iniciado un triduo de
oración por la liberación del padre Gigi Maccalli. “El último día del
triduo, que tendrá lugar del 17 al 19 de octubre, será un día de ayuno
que todos los fieles observarán”, informa a la Agencia Fides, el padre
Vito Girotto, de la Sociedad para las Misiones Africanas (SMA) y párroco
de Makalondi, cerca de Bomoanga, de la que el padre Maccalli era
párroco.
El padre Mauro Armanino, quien también es misionero del SMA en Niamney,
dijo a Fides que, después del secuestro, por razones de seguridad, la
diócesis ha reorganizado la asistencia religiosa a las comunidades
cristianas de la región de Bomoanga, Kankani y Makalondi, “El obispo ha
formado un equipo pastoral, con sede en Makalondi, un lugar considerado
más seguro, que acompañará a las tres parroquias. Es una experiencia
nueva dictada por la urgencia, pero que puede resultar fructífera desde
el punto de vista pastoral”.
El P. Mauro informó que la diócesis celebró su asamblea de inicio del
año pastoral 2018-2019: “El tema vinculado a la pastoral juvenil ha sido
reconfirmado por segundo año consecutivo, con la adición de la
referencia a la cruz de Jesús y la invitación a ‘navegar’. La memoria de
las iglesias quemadas en enero de 2015 todavía está muy presente, y la
confianza que existía antes en la sociedad ha disminuido un poco. Pero
debemos revivirla, por el bien del país y de la coexistencia pacífica.
El secuestro del p. Pierluigi creó un clima de consternación y miedo,
pero también de oración y solidaridad”.
P. Maccalli estaba muy comprometido: “En la diócesis de Niamey, una de
las dos del país, hay 37 sacerdotes y 69 religiosas, además de algunos
hermanos laicos y algunas laicas consagradas”, señala el p. Armanino.
“Las parroquias están en la ciudad y en el área rural. La zona más
abierta actualmente a la evangelización es Gourmanché, en la frontera
con Burkina Faso, donde fue secuestrado el p. Gigi”, amplió.
“Hay varios movimientos eclesiales, diocesanos y parroquiales, para
niños, jóvenes y familias. La presencia de católicos en el país no llega
a 50.000 personas. La mayoría de ellos son extranjeros, inmigrantes de
Togo, Benin, Burkina Faso y Nigeria. El enfoque pastoral, al menos hasta
ahora, ha sido estar con la gente, acompañándola en su camino. Hay
muchas obras sociales dirigidas por la Iglesia: escuelas, clínicas
médicas, Caritas, que ofrecen un testimonio de amor gratuito para
todos”.