Almaty, KAZAJASTÁN (Agencia Fides, 04/10/2018) - Los trabajos de reconstrucción de varias
fábricas petroleras anunciados por Makhambet Dosmukhambetov,
Viceministro de Energía de Kazajstán, traerán “mejoras en la calidad de
vida de los kazajos”. Ennio Fano, ingeniero y experto en políticas
ambientales, lo explica así a Fides. Fano asegura que con más
inversiones en los recursos fósiles impulsados la administración de
Kazajstán, unidos al fuerte impulso dado a las energías renovables, se
podrá proporcionar a la población servicios esenciales, como calefacción
en los hogares.
La perspectiva vinculada al desarrollo está vinculada al compromiso y
las actividades de la Iglesia católica en el país: como queda en
evidencia en la Encíclica “Laudato si” del Papa Francisco, “la
tecnociencia, bien orientada, es capaz de producir cosas realmente
preciosas para mejorar la calidad de vida del ser humano”. Según lo que
indica el documento papal, la Iglesia kazaja también trabaja para
abordar los problemas relacionados con el desarrollo, como parte de su
compromiso social. Esto se demuestra, por ejemplo, por la presencia
activa de católicos locales durante la Exposición Internacional de 2017
en Astana dedicada a la energía.
El tema también se encuentra en el centro de la agenda del gobierno de
Kazajstán, que ha colocado a la “Seguridad energética mundial” entre los
diez “desafíos” presentes en el programa de desarrollo “Kazajstán
2050”. Ennio Fano explica: “En Kazajstán, la energía hidroeléctrica está
muy presente, mientras que la energía eólica y fotovoltaica están en
desarrollo. Por lo tanto, la política de inversión con respecto a los
recursos fósiles está en línea con la planificación energética anunciada
el año pasado. Hoy el objetivo es mejorar la infraestructura para el
petróleo y el gas, no solo para fines de exportación, sino también para
mejorar la calidad de vida de la población, en particular con la
difusión de gas para uso civil”.
Según los datos publicados por el Ministerio de Economía de Kazajstán,
en los primeros siete meses de 2018, el país ha sido el protagonista del
desarrollo constante, con un crecimiento del 4% del PIB. Sin embargo,
el promedio nacional esconde una realidad muy diferente: con la
excepción de las dos ciudades principales, Astana y Almaty, en los
suburbios y pueblos no hay servicios esenciales como electricidad, agua y
sistemas de calefacción.