CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 4 de octubre de 2018).-
Ayer por la tarde a las 16.30 en presencia del Santo Padre FRANCISCO, ha tenido lugar en el Aula del Sínodo en el Vaticano la 1a Congregación General de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional (3-28 octubre 2018).
Publicamos a continuación la Relación que S.E. el Cardenal Lorenzo
Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, ha pronunciado
durante la apertura de los trabajos sinodales:
Relación del cardenal Lorenzo Baldisseri
Beatísimo Padre,
Eminencias, Beatitudes, Excelencias,
Hermanos y hermanas,
Tomo la palabra con alegría y emoción al comienzo de la XV Asamblea
General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicada a “Los jóvenes, la
fe y el discernimiento vocacional". En nombre de los Padres sinodales y
de los demás participantes, deseo agradecer sentidamente a Su Santidad
que haya querido encomendar al Sínodo una reflexión sobre un tema tan
importante y transversal, que concierne a aquellos que están en el
corazón de la Iglesia y constituyen la gran esperanza para el presente y
también para el futuro de la humanidad. De hecho, como el Beato Pablo
VI declara con motivo de la clausura del Concilio Vaticano II, la
Iglesia " ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a
los designios de su Fundador, el gran viviente, Cristo, eternamente
joven. Al final de esa impresionante «reforma de vida» se vuelve a
vosotros. Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, por lo
que la Iglesia acaba de alumbrar en su Concilio una luz, una luz que
alumbrará el porvenir, vuestro porvenir.".[1]
Estas palabras aún conservan su plena validez como lo demuestra el
hecho de que Su Santidad las recordó en su discurso inaugural de la
reunión pre-sinodal celebrada en marzo de este año. Dijo entonces: " Me
viene a la mente el espléndido Mensaje a los jóvenes del Concilio
Vaticano II. Es también hoy un estímulo para luchar contra cada egoísmo
y para construir con valor un mundo mejor. Es una invitación a buscar
nuevos caminos y a recorrerlos con audacia y confianza, teniendo fija la
mirada en Jesús y abriéndose al Espíritu Santo, para rejuvenecer el
mismo rostro de la Iglesia. Porque está en Jesús y en el Espíritu Santo
que la Iglesia encuentre la fuerza de renovarse siempre, cumpliendo una
revisión de vida sobre su modo de ser, pidiendo perdón por sus
fragilidades e inadecuaciones, no ahorrando energías para ponerse al
servicio de todos, con el único intento de ser fieles a la misión que el
Señor le ha confiado: vivir y anunciar el Evangelio. "[2].
Por lo tanto, esta Asamblea sinodal, que hoy entra en su fase de
celebración, es un verdadero reto para todo el Pueblo de Dios, pastores y
rebaño, y para todos los jóvenes del mundo, en vista de la construcción
siempre soñada de la civilización del amor. Es oportuno recordar lo que
ha afirmado el Santo Padre desde el comienzo del camino sinodal "la
Iglesia quiere ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de
la fe y también de las dudas y las críticas de los jóvenes"[3].
Por lo tanto, no solo tenemos, en primer lugar que escuchar a los
jóvenes sino también, -¡y para esto estamos reunidos aquí! - responder
con corazón de pastores a sus retos a través de propuestas apropiadas y
buenos consejos al Santo Padre.
Quisiera extender un saludo respetuoso a los Miembros y a los demás
participantes en esta XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los
Obispos, que han venido de todas las iglesias particulares para abordar
este tema de suma importancia para el futuro de la Iglesia y de la
sociedad. Como bien sabéis, esta es la tercera Asamblea sinodal
convocada por el Papa FRANCISCO. En efecto, la primera fue la III
Asamblea General Extraordinaria, la segunda fue la XIV Asamblea General
Ordinaria, ambas sobre la familia.
Estas dos Asambleas fueron seguidas por la publicación de la Exhortación Apostólica Post-sinodal Amoris Lætitia,
que se sirvió ampliamente de los resultados de los trabajos sinodales,
proyectándolos al mismo tiempo hacia horizontes ulteriores. Los
documentos finales de las dos Asambleas sinodales constituyeron, de
hecho, la base fundamental del documento pontificio: la Relatio Synodi 2014 se menciona 52 veces, mientras que la Relatio Finalis
2015 se cita 84 veces, para un total de 136 citas. De esta manera, el
Santo Padre ha demostrado que concede especial importancia al trabajo
colegial y sinodal, acogiéndolo e integrándolo.
La Amoris Lætitia ha constituido, sin duda, un punto de
referencia obligatorio para la renovación de la pastoral matrimonial y
familiar, al que se han aprestado muchas Conferencias Episcopales, así
como muchas diócesis y parroquias. El fulcro de esta renovación se
puede encontrar en el capítulo IV, en el que el Santo Padre, al aplicar
el Himno a la Caridad de San Pablo a la vida matrimonial presenta las
características de un amor maduro, que encuentra su máxima expresión en
Cristo.
También de gran importancia es el capítulo VII, que habla sobre la
educación de los hijos. Ofrece algunas ideas muy interesantes, que
también pueden arrojar luz sobre varios temas que nos estamos
preparando a enfrentar en esta XV Asamblea General Ordinaria, que es
precisamente la tercera del pontificado del Papa Francisco, dedicada al
tema Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Es
evidente que estas Asambleas sinodales están unidas por un hilo
conductor que es la renovación de la Iglesia y de la sociedad a partir
de sus categorías más esenciales, a saber, la familia y los jóvenes.
A - LA CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA EPISCOPALIS COMMUNIO
Antes de entrar en el pleno del desarrollo de esta Asamblea General
Ordinaria, es un deber mencionar un evento de gran importancia histórica
para la institución sinodal y para toda la Iglesia. Me refiero a la
Constitución Apostólica Episcopalis communio recientemente promulgada por el Sumo Pontífice.
Desde el inicio de este pontificado, la Secretaría General del Sínodo de
los Obispos, por expreso deseo del Papa Francisco, ha emprendido un
largo camino de revisión de la institución y, en particular, de la
metodología sinodal. ste proceso de revisión fue coronado por la
promulgación de la Constitución apostólica antes mencionada. Doy las
gracias al Santo Padre por este importante documento de su magisterio
papal, hecho público en la Conferencia de Prensa del 17 de septiembre de
2018.
El texto de la Constitución apostólica se articula en dos grandes
secciones: una sección doctrinal, compuesta por 10 párrafos, y una
sección disciplinaria, compuesta por 27 artículos. Cuatro pueden ser las
claves de lectura de este documento.
La primera es la referencia al Concilio Vaticano II, el "seno"
generativo del Sínodo de los Obispos, cuya referencia a la última
asamblea ecuménica es una oportunidad para resumir y profundizar por
parte del Papa algunos pilares teológicos cruciales del Concilio,
particularmente en el campo eclesiológico.
La segunda clave de lectura se refiere al tema de la renovación de la
Iglesia. El Papa FRANCISCO, mirando el Concilio Vaticano II, quiere
inaugurar, como leemos en la Exhortación Apostólica Evangelii gaudium,
" una nueva etapa evangelizadora " (No. 1), colocando a la Iglesia «en
todas las regiones de la tierra en un “estado permanente de misión”» (n.
° 25).
La tercera clave de lectura el documento es considerar al Sínodo
como un organismo dentro del marco de una Iglesia constitutivamente
sinodal, propone el Discurso del Santo Padre para el 50 aniversario del
Sínodo de los Obispos.
La cuarta y última interpretación está dada por la dimensión
ecuménica (cf. n.10), que se basa en el mencionado Discurso del Santo
Padre, en el que reiteró que "el compromiso de edificar una Iglesia
sinodal… está grávido de implicaciones ecuménicas”.
La sección disciplinaria, se divide en cinco títulos, por un total de
27 artículos. La estructura de esta sección destaca una novedad
fundamental de la Constitución, la que prevé la fase preparatoria y la
fase de implementación que están firmemente incorporadas en el camino
sinodal, transformando el Sínodo de "evento puntual" a "proceso que
avanza en el tiempo".
En este proceso, la fase preparatoria adquiere, efectivamente, un
papel particular. Las actividades, las iniciativas pueden ser múltiples y
variadas. La Constitución ofrece, entre otras cosas, la posibilidad de
convocar una reunión pre-sinodal (Artículo 8), basada en el modelo
celebrado en marzo pasado, como un instrumento para ampliar la escucha
directa del Pueblo de Dios.
La fase de implementación también es importante. Las conclusiones
sinodales, recibidas por el Papa, que podrá tener en cuenta para la
Exhortación postsinodal, siguen siendo una referencia necesaria. El
Dicasterio de la Curia romana competente en el tema trabajará en armonía
con el Sínodo para su implementación.
La fase de celebración, sin duda, sigue siendo el momento central y
fundamental del camino sinodal. Cabe señalar que la Constitución
apostólica prevé la posibilidad de celebrar, a juicio del Romano
Pontífice, las Asambleas sinodales en varios períodos diversos entre sí.
Otros dos documentos siguen la Constitución apostólica: la "Instrucción sobre la celebración de las Asambleas sinodales y la actividad de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos" y un Reglamento
específico sobre el desarrollo de los trabajos sinodales. La
Instrucción entró en vigor el 1 de octubre de 2018, fecha de su
publicación. El Reglamento, redactado para esta Asamblea General
Ordinaria en sus diferentes versiones lingüísticas, está disponible para
los Padres sinodales y para los demás participantes en este Sínodo.
Sustituye al Vademécum.
B - LA XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA
1) Los participantes en la Asamblea sinodal.
De acuerdo con la praxis sinodal, confirmada y actualizada por la Constitución Apostólica Episcopalis communio, participan en la Asamblea General Ordinaria los Jefes de las Iglesias Católicas Orientales sui iuris,
los obispos elegidos por los Sínodos de los Obispos y los Consejos de
los Jerarcas de las Iglesias Orientales Católicas, los obispos elegidos
por Conferencias episcopales, diez religiosos elegidos por la Unión de
Superiores Generales y loa Jefes de los Dicasterios de la Curia Romana[4]. A estos se agregan algunos miembros nombrados por el Santo Padre.[5]
Así, participan en total en esta Asamblea, 267 Padres sinodales: 32 ex officio (15 patriarcas, arzobispos mayores y metropolitanos de las Iglesias metropolitanas sui iuris
de las Iglesias Católicas Orientales, 16 Jefes de los Dicasterios de la
Curia Romana, el Secretario General y Secretario del Sínodo de los
Obispos, 15 miembros del XIV Consejo Ordinario), 182 elegidos por las
Conferencias Episcopales [166], por las Iglesias Orientales [6] y por la
Unión de Superiores Generales [10] y 41 miembros ex nominatione pontificia.
Entre los miembros hay 51 cardenales (incluyendo dos patriarcas y 3
arzobispos mayores) 6 patriarcas, 1 arzobispo mayor, 45 arzobispos, 102
obispos residenciales, 37 auxiliares, 6 vicarios apostólicos y 1 obispo
prelado), 10 religiosos que representan a la Unión de Superiores
Generales y 10 miembros que no tiene otorgado el orden episcopal entre
diocesanos y religiosos.
La nuestra es una Asamblea amplia y variada, un admirable fresco de
la catolicidad de la Iglesia, en la que se reflejan las sensibilidades y
resuenan las voces de los diferentes continentes y esferas culturales.
De hecho, esta Asamblea sinodal es una manifestación peculiar de la
unidad de la Iglesia Católica que actúa cum Petro y sub Petro, el discípulo elegido por el Maestro para "confirmar" a los hermanos en una sola fe (ver Lc 22, 32).
También aprovecho esta oportunidad para saludar cordialmente a los
ocho Delegados Fraternos representantes de otras Iglesias y comunidades
eclesiales, y a un invitado especial, cuya presencia reaviva en nosotros
la voluntad de trabajar juntos para lograr la plena unidad visible de
la Iglesia de Cristo, conscientes de que incluso sobre el tema tan
relevante para los jóvenes, todos los cristianos están llamados a
encontrar y seguir un camino común, para que su testimonio concorde sea
creíble a los ojos del mundo.
Gracias también a los 23 Expertos, nombrados en virtud de sus
competencias para contribuir al trabajo sinodal como colaboradores de
los Secretarios Especiales, y a los 49 auditores y auditoras, también de
todo el mundo. Entre ellos no solo hay especialistas y operadores de la
pastoral juvenil, sino sobre todo emerge la presencia de 34 jóvenes de
diferentes culturas y áreas geográficas que aportan la voz de las
instituciones de las iglesias locales.
Por último, un agradecimiento especial a los asistentes, los
traductores, el personal técnico, así como a los consultores, oficiales y
colaboradores de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos,
quienes – gracias también a la coordinación competente del
Subsecretario, Su Excelencia Monseñor Fabio Fabene - han trabajado
diligentemente en la preparación de la Asamblea y serán nuevamente
llamados a lo largo de toda su duración, a prestar un trabajo constante
y generoso.
2) Preparación de la Asamblea sinodal.
La presente Asamblea sinodal se coloca al final de un largo camino,
que comenzó con la decisión del Santo Padre, el 6 de octubre de 2016, de
convocar a la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos
sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. El propósito de esta Asamblea sinodal lo explicó muy bien el mismo Papa con las siguientes palabras:”Acompañar
a los jóvenes en su camino existencial hacia la madurez para que,
mediante un proceso de discernimiento, descubran su proyecto de vida y
lo realicen con alegría abriéndose al encuentro con Dios y con los seres
humanos y participando activamente en la edificación de la Iglesia y de
la sociedad”.
A partir de esta convocatoria, la Secretaría General, junto con el
XIV Consejo Ordinario y un grupo de expertos, inició el proceso de
preparación con la elaboración del Documento Preparatorio, un texto que
se discutió y aprobó durante la segunda Reunión del Consejo Ordinario
los días 21-22 de noviembre de 2016. Este documento se publicó el 13 de
enero de 2017 junto con una Carta para los jóvenes del Papa Francisco,
con la cual invitaba a todos los jóvenes a no tener miedo y a " escuchar
al Espíritu" que “sugiere opciones audaces” a no perder tiempo cuando
“la conciencia [...] pida arriesgar para seguir al Maestro.", porque la
Iglesia desea ponerse a la escucha de su voz, de su sensibilidad, de su
fe, incluso de sus dudas y de sus críticas. Y los exhortaba: " Hagan
sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y
háganlo llegar a los pastores."
¡Y aquí estamos, llegados de los 5 continentes, para escuchar la voz
de los jóvenes y responderles con un corazón de Pastores! La primera
escucha de la voz de los jóvenes se realizó a través de una amplia
consulta a través del Cuestionario contenido en el Documento
Preparatorio, enviado a las Conferencias Episcopales, a las Iglesias
Orientales y a otros organismos. A esta primera escucha se sumaron otros
tres momentos importantes organizados por la Secretaría General: un
Cuestionario online, el Seminario Internacional sobre la
condición de los jóvenes, la Reunión Presinodal con la participación de
jóvenes de todo el mundo.
a) El cuestionario online
Se trata de un espacio importante para escuchar a los jóvenes a través del sitio web www.synod2018.va,
que se abrió el 14 de junio de 2017, con el objetivo de involucrar a
jóvenes de todo el mundo en el camino del Sínodo y demostrarles que son
de alguna manera sus protagonistas. El sitio incluía un cuestionario ad-hoc online
diferente al del Documento Preparatorio, con preguntas más adecuadas a
su situación existencial, sus dificultades y sus deseos. Fue acogido
favorablemente por los jóvenes. Muchos han evaluado la iniciativa como
"interesante", "útil", "preciosa", "genial", "una oportunidad
maravillosa" (son las palabras que ellos mismos han usado...).
Para interactuar aún más con ellos, se abrieron tres perfiles en Facebook, Twitter e Instagram
con el nombre Synod2018, para poder entrar directamente en el mundo de
los jóvenes. Esta iniciativa informática ha sido una experiencia
ganadora que permitirá que se use de diferentes maneras, conservando la
confidencialidad, incluso en los próximos trabajos sinodales.
El sitio web, que mencioné anteriormente, permanece abierto, mientras
que el cuestionario en línea se cerró a fines de diciembre de 2017. En
seis meses tuvo aproximadamente 221,000 contactos. En total, hubo
100.500 jóvenes que respondieron todas las preguntas: 58,000 chicas y
42,500 chicos. Casi 51.000 participantes, que corresponden al 50.6% de
los cuestionarios completados, resultan ser chicos y chicas entre los 16
y los 19 años, lo que demuestra que los más jóvenes han sido los más
sensibles a la iniciativa. Sin embargo, es importante tener en cuenta
que el país desde el que ha llegado el mayor número de respuestas al
cuestionario es Uganda, con más de 16.000 respuestas completas.
b) Seminario internacional sobre la condición juvenil
En septiembre de 2017 se organizó un Seminario Internacional sobre la
Condición Juvenil en el que participaron unos 50 expertos y una
veintena de jóvenes de todos los continentes. El Seminario no solo tenía
una dimensión internacional, con contribuciones que reflejaban la
situación de los jóvenes en diferentes áreas geográficas, sino que
también asumía un carácter multidisciplinario, ya que estaban
involucrados en la reflexión diferentes sectores disciplinarios, que
rara vez tienen la oportunidad de ponerse en contacto La participación
de los jóvenes fue particularmente fecunda. Contribuyeron a la labor del
Seminario con creatividad y originalidad.
La importancia de escuchar a los jóvenes fue bien subrayada por el
Papa Francisco en la homilía de la Vigilia de Oración en preparación
para la Jornada Mundial de la Juventud de este año, celebrada en la
Basílica de Santa María la Mayor: " ¡Un Sínodo del que ningún joven debe
sentirse excluido! [...] l ¡El Sínodo es el Sínodo de y para
todos los jóvenes! Los jóvenes son los protagonistas. [...]Cada joven
tiene algo que decir a los otros, tiene algo que decir a los adultos,
tiene algo que decir a los sacerdotes, a las religiosas, a los obispos y
al Papa. Todos tenemos necesidad de escucharos”.
Los temas desarrollados durante el Seminario se referían a los
jóvenes y la identidad, los jóvenes y los proyectos, los jóvenes y la
alteridad, los jóvenes y la tecnología, los jóvenes y la trascendencia.
Las Actas de este Seminario han sido publicadas por la Secretaría
General y están disponibles para todos los Padres sinodales y los demás
participantes en esta Asamblea sinodal.
c) La Reunión pre-sinodal
Del 19 al 24 de marzo, se llevó a cabo una reunión pre-sinodal en
Roma, a la que asistieron más de 300 chicos y chicas, acompañados por
expertos, educadores y formadores. Alrededor de la mitad de los jóvenes
participantes fueron elegidos por los Sínodos de las Iglesias Católicas
Orientales y por las Conferencias Episcopales. Otra parte consistía en
chicos y chicas que venían de los Seminarios y de las Casas de formación
a la vida religiosa; de miembros de asociaciones, movimientos y nuevas
comunidades eclesiales; de representantes de colegios y universidades
católicas. Además, fueron invitados jóvenes del mundo del arte (música,
danza, literatura, teatro) y de las profesiones (periodismo,
investigación, informática ),de la política, de la economía, del
servicio militar, del deporte, del voluntariado, de la discapacidad, de
la trata de personas, etc. Finalmente, participaron algunos jóvenes
representantes de otras confesiones cristianas, de otras religiones y no
creyentes.
Además de los jóvenes físicamente presentes aquí en Roma, pudieron
participar en la reunión hasta 15.000 jóvenes conectados a través de
seis páginas de Facebook, una para cada uno de los idiomas
principales.
Pudieron enviar sus opiniones en tiempo real sobre los
mismos temas que discutían sus coetáneos presentes en Roma.
De la reunión surgió como fruto un texto muy rico, que fue aprobado
por los jóvenes participantes el sábado 24 de marzo y más tarde
entregado al Santo Padre al día siguiente, con motivo de la celebración
eucarística del Domingo de Ramos, cuando se celebró la XXXIII Jornada
Mundial de la Juventud.
Los jóvenes, hablando en primera persona, se definen en el texto, “the young Church”,
"la Iglesia joven". De hecho, hay una Iglesia de jóvenes que no está
"frente a" o "en oposición" a una Iglesia adulta, sino "dentro" de la
única Iglesia como la levadura en la masa. El documento es una gran
ayuda para comprender que los jóvenes son una parte vital de la Iglesia y
no son simples interlocutores de una institución que les es externa.
En última instancia, los jóvenes reclaman una Iglesia "extrovertida",
comprometida en un diálogo con la modernidad que avanza, especialmente
con el mundo de las nuevas tecnologías, cuyas potencialidades deben ser
reconocidas y orientadas al uso correcto. Quieren ser protagonistas de
la renovación eclesial que se está produciendo: junto con los pastores y
adultos, desean contribuir a construir una Iglesia más evangélica, más
valiente, más participativa y más misionera. La Relación final de la
Reunión Pre-sinodal es una expresión viva de la voz de los jóvenes, que
representa una de las fuentes más importantes de la consulta.
d) El Instrumentum laboris
Este documento fue preparado por la Secretaría General con su Consejo
Ordinario y con la colaboración de expertos calificados en el tema del
Sínodo. Se hizo público en la rueda de prensa del pasado 19 de junio.
El Documento de Trabajo o Instrumentum Laboris recopila y
resume todo el material recibido durante la consulta efectuada por la
Secretaría General. Para este propósito, la Secretaría General utilizó
la colaboración de un grupo de expertos para la lectura y síntesis del
material resultante de la consulta, que llegó en seis idiomas: inglés,
francés, español, italiano, portugués y alemán.
Se han utilizado cinco fuentes para la elaboración del Instrumentum laboris.
La primera y fundamental está constituida por las respuestas al
cuestionario final del documento preparatorio. En conjunto han llegado
las respuestas de 6 Sínodos de los Obispos de las Iglesias orientales
(40%) y de 78 Conferencias Episcopales (68.4%). Este número, que no
difiere del promedio de las consultas llevadas a cabo por los Sínodos
anteriores, corresponde aproximadamente a los dos tercios de los
organismos interpelados. A estas respuestas se agregan las recibidas de 6
Dicasterios de la Curia Romana, de la Unión de Superiores Generales y
también de 2 Reuniones Internacionales de Conferencias Episcopales.
Las fuentes segunda, tercera y cuarta están representadas, respectivamente, por los resultados del cuestionario online
propuesto a los jóvenes; de las conclusiones del seminario
internacional sobre su condición y de la Reunión Pre-sinodal. A estas
fuentes también es necesario agregar una quinta fuente representada por
las contribuciones libres en el Documento Preparatorio por parte de
individuos y organismos eclesiales.
A partir de estas fuentes, la Secretaría General, con la ayuda de
expertos calificados, preparó un texto que se discutió, modificó y
aprobó durante la Cuarta Reunión del Consejo Ordinario, celebrada del 7
al 8 de mayo del año en curso.
El texto, bastante amplio y articulado, -me gustaría subrayarlo-, se
ha elaborado siguiendo el "método de discernimiento", ese proceso que el
Papa Francisco, en Evangelii Gaudium 51, presenta con tres verbos: reconocer, interpretar, elegir.
El Emmo. Relator General hablará ampliamente sobre esto en su Relación.
3 – La metodología sinodal
Esta mañana, con la solemne celebración eucarística presidida por el
Santo Padre en la Plaza de San Pedro, ha comenzado la segunda etapa del
itinerario sinodal: la XV Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos.
En los 25 días de trabajos que se abren ante nosotros, el Instrumentum laboris constituye
no solo el punto de partida para la reflexión y el debate, sino también
el texto básico para la elaboración del Documento final, que al final
de los trabajos recogerá los Resultados de esta Asamblea sinodal.
Lo que nos preparamos a vivir se convierte en el momento culminante
de un largo camino, que tendrá en cuenta el valioso patrimonio de ideas y
reflexiones surgidas hasta el momento para profundizar y alcanzar los
objetivos de esta Asamblea sinodal, incluido el de hacer más consciente a
toda la Iglesia de su tarea de acompañar a cada joven hacia la alegría
del amor, que Jesús ofrece a las generaciones futuras; la de ampliar el
concepto tradicional de vocación, para favorecer la formulación
comprensiva, empleada en el Documento Preparatorio, "pastoral juvenil
vocacional", finalmente, la del renovado dinamismo juvenil de la
Iglesia, que el Sínodo pretende propiciar en relación con esa
"impostergable renovación eclesial" de la que el Papa FRANCISCO habla
programáticamente en la Evangelii gaudium (No. 27).
A la luz de lo anterior, ahora deseo explicar brevemente las
modalidades en que se llevarán a cabo los trabajos, indicando para más
detalles el Reglamento entregado a todos los Padres sinodales y a los
demás participantes en la Asamblea, que también incluye el calendario de
trabajos. Preparado por la Secretaría General sobre la base de la
Instrucción, este Reglamento contiene información completa y detallada
sobre el procedimiento de las actividades de la asamblea y, por lo
tanto, es una herramienta indispensable para seguir los trabajos.
Durante la primera Congregación General se presentará el Istrumentum laboris,
en sus líneas generales, junto con el testimonio de un joven auditor.
Después de esta presentación, comenzarán las intervenciones en el Aula
de los Padres sinodales sobre la primera parte del documento mencionado,
según el orden de presentación de las solicitudes recibidas a través
del módulo de la petitio loquendi enviado a su debido tiempo.
Cada Padre sinodal tiene la facultad de hablar solo una vez durante la
Asamblea, eligiendo la parte y el número de párrafo del Instrumentum laboris
que prefiera. Además, como en el pasado, algunas Congregaciones
Generales prevén tiempos, que duran una hora cada uno, dedicados a las
intervenciones libres de los Padres. Dado que el número de personas con
derecho a hablar es alto (267 entre padres, 49 auditores y 8 delegados
fraternos) y habiendo dado más espacio a los Circuli minores (12 sesiones), cada uno podrá intervenir en el Aula por un máximo de cuatro minutos, mientras que en los Circuli tendrá la posibilidad de hacerlo extensivamente.
Los trabajos sinodales se desarrollarán en tres unidades de trabajo, respetando las tres partes del Instrumentum Laboris,
texto básico. Obviamente, habrá flexibilidad en los tiempos y en las
formas de proceder en razón del interés y de las peticiones de
intervención de los padres sinodales.
Una vez terminadas las intervenciones, -distribuidas en las tres
unidades de trabajo, de las cuales he hablado -, se pasará a los
Círculos menores divididos por idiomas, donde se procederá a la
elaboración de modos colectivos sobre el texto básico (Instrumentum laboris),
que luego se entregarán a la Secretaría. General según el día y la hora
establecidos en el calendario. Sucesivamente, en una Congregación
General prevista especialmente, cada Círculo menor a través de su
Relator presentará una síntesis de sus trabajos en el Aula.
Las intervenciones de los Padres sinodales, los modos colectivos de
los Círculos Menores y las Relaciones de los Círculos se recopilarán y
resumirán en un texto, que constituirá un elemente integrador del Instrumentum laboris. En cada "unidad de trabajo", -que corresponde a cada una de las tres partes del Instrumentum laboris,- el examen de los modos
se llevará a cabo bajo la coordinación del Relator General, quien hará
uso de la colaboración de los dos Secretarios Especiales y algunos
Expertos.
Al igual que en las últimas Asambleas Generales sobre la familia, se
creará una Comisión para redactar el documento final. Estará compuesta
por el Relator General (que la preside), el Secretario General, los
Secretarios Especiales y ocho Padres sinodales (cinco de ellos elegidos
por la Asamblea en representación de cada Continente, y tres nombrados
por el Santo Padre). También a la luz de la experiencia adquirida en el
pasado reciente, esta comisión tendrá la tarea de coordinar y supervisar
la elaboración de los textos del Sínodo, en sus diversas etapas de
avance hasta el Documento Final del Sínodo. En efecto, al final de cada
"unidad de trabajo", después de la recepción de los modos presentados por los Circuli minores,
por parte del Relator General y de los Secretarios Especiales, esta
Comisión se reunirá para proceder a la revisión del texto de la sección
correspondiente del Documento Final.
Una vez terminada la tercera "unidad de trabajo", la Comisión se reunirá nuevamente para elaborar el proyecto del Documento final, fruto del trabajo colegial que, partiendo del Instrumentum laboris, se ha beneficiado de la aportación constructiva de las intervenciones en el Aula de los Padres sinodales, de los modos colectivos elaboradas por los Circuli minores, de las audiciones de los auditores y de los delegados fraternales.
En la mañana del miércoles 24 de octubre, este proyecto se presentará
en el Aula y se entregará a los Padres sinodales para su evaluación. En
la Congregación General de la tarde, los Padres podrán intervenir
ulteriormente en el proyecto, tanto en forma oral como presentando sus
textos por escrito a la Secretaría General. Teniendo en cuenta que el
proyecto del Documento final será el resultado de la composición de tres textos que ya han aceptado los modos colectivos de los Circuli minores,
-cuyas relaciones han sido leídas en el Aula y publicadas-, las otras
intervenciones deben proponerse respetando el trabajo colegial
realizado hasta el momento. .
Posteriormente, la Comisión antes mencionada supervisará la elaboración del texto definitivo del Documento Final,
que se presentará en el Aula el sábado 27 de octubre y será sometido
al sufragio de la Asamblea sinodal por la tarde. De acuerdo con la
naturaleza del Sínodo, este Documento, fruto de los trabajos sinodales, se entregará finalmente al Sumo Pontífice, al que compete cada decisión al respecto.[6]
Me gustaría señalar también que, como se trata de una Asamblea General Ordinaria, la Instrucción
prevé que durante los trabajos se lleve a cabo la elección del nuevo
Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo, el XV, que
permanecerá en el cargo hasta la próxima Asamblea General Ordinaria. La
elección se llevará a cabo en la Congregación vespertina del martes 26
de octubre, de acuerdo con los reglamentos y procedimientos que se
indicarán según sea necesario.
El Papa FRANCISCO nos ha recordado varias veces que "el Sínodo no es
un parlamento", sino que "es un espacio protegido a fin de que el
Espíritu Santo pueda actuar". Lo que sucede es "una confrontación entre
los obispos [...] tras un largo trabajo de preparación ", que luego
continúa " en otro trabajo, para el bien de las familias, de la Iglesia y
la sociedad. Es un proceso, es el normal camino sinodal »[7].
Estas palabras nos ofrecen valiosas indicaciones también por lo que
concierne a la información sobre las actividades del Sínodo.
Por lo tanto, el servicio de cobertura mediática de las noticias
relacionadas con los trabajos de la asamblea correrá a cargo del
Dicasterio para la Comunicación, presidido por su prefecto, el Sr. Paolo
Ruffini, que a su vez será el Presidente de la Comisión sinodal de
información. Además, esta Comisión estará compuesta por su Secretario,
el Rev. P. Antonio Spadaro, el Secretario General y el Subsecretario del
Sínodo de los Obispos, el Director de la Oficina de Prensa y cinco
miembros elegidos de entre los Padres del Sínodo.
La principal fuente de información serán las reuniones informativas
diarias coordinadas por el Prefecto del Dicasterio para la
Comunicación: en estas citas tomarán parte los Padres sinodales y otros
participantes del Sínodo indicados de vez en vez por la Comisión de
información. Además, a través de las redes sociales (Twitter, Facebook e
Instagram), de Vatican News y de la Secretaría General del
Sínodo de los Obispos, se divulgará y compartirá información sobre la
marcha de los trabajos del Sínodo. También se sugiere usar el hashtag # Synod2018 en todos los idiomas para tener así una visión global de las noticias del Sínodo.
Los Padres sinodales tendrán la libertad de conceder entrevistas
fuera del Aula sinodal, así como, en general, comunicar con los medios
de comunicación a su discreción y responsabilidad, obviamente a título
personal, manteniendo la confidencialidad necesaria sobre los debates
del Aula y de los Circuli minores. Para garantizar la
confidencialidad necesaria para el desarrollo del Sínodo, durante los
trabajos, tanto en el Aula como en los Círculos, los participantes no
deben interactuar con el exterior a través de las redes sociales. Las
relaciones presentadas en los Circuli se publicarán de vez en
vez, mientras que las diversas fases de elaboración del documento final
se mantendrán confidenciales, considerando que el texto es susceptible
de variaciones hasta la redacción final.
CONCLUSIÓN
No me queda nada más que desear a todos un trabajo sinodal provechoso al
servicio de la Iglesia y de los jóvenes, invocando la protección de la
Virgen María, una joven valiente desde su primer "sí" en la Anunciación
hasta el pie de la Cruz, Madre del Discípulo amado que hoy todavía
espera ser acogida como Madre de la misericordia por tantos jóvenes en
el mundo.
[1] Pablo VI, Mensaje a los jóvenes, 8 de diciembre 1965
[2] FRANCISCO, Discurso con motivo de la apertura del encuentro presinodal. 19 de marzo 2018
[3] FRANCISCO, Catequesis durante la Audiencia general, 4 de octubre de 2017
[4] Cfr. FRANCISCO, Constitución Apostólica Episcopalis communio, Art. 2; Istruzione Art 2
[5] Cfr. Istruzione Art 6.
[6] Cfr. FRANCISCO, Constitución Apostólica Episcopalis communio, Art. 18; Istruzione Art. 1 § 4° e 5°, Art. 35 § 5.
[7] FRANCISCO, Audiencia General, 10 de diciembre 2014