Padua, ITALIA (Agencia Fides, 16/03/2020) – “Era el 17 de septiembre de 2018 cuando un
evento inesperado interrumpió la vida del padre Gigi Maccalli y nosotros
nos reunimos nuevamente para rezar por él". Estas son las palabras de
dos queridos amigos del sacerdote de la Sociedad para las Misiones
Africanas (SMA) secuestrado en Bomoanga, Níger, del cual no se tienen
noticias oficiales. “En cada encuentro esperamos que sea el último y que
la próxima vez podamos reunirnos para una oración de agradecimiento
junto a él. Porque es esta la esperanza que ha sostenido y continúa
sosteniendo nuestra oración". La esperanza y las oraciones por la
liberación resurgieron, cuando después de 15 meses de cautiverio, Luca
Tacchetti y su compañera canadiense, Edith Blais, fueron liberados en
Malí el 16 de diciembre de 2018. Una patrulla de cascos azules, después
de haber obtenido toda la información necesaria, asaltó al grupo que
tenía a los dos jóvenes prisioneros.
Los dos amigos del p. Maccalli hoy cuentan a la Agencia Fides su
cercanía con el misionero poco antes de ser ordenado: "Con el corazón ya
estaba en África. Tres años después de su llegada, en vísperas del
juramento perpetuo, nos escribió desde Bondoukou: 'Mi juramento perpetuo
dentro de la comunidad SMA es un compromiso de fidelidad y consagración
a la misión y a esta Iglesia de África al servicio de los pobres... He
venido a servir y este sigue siendo el horizonte de mi vocación
sacerdotal'. Hoy su misión ha adquirido un nuevo rostro, ya no es un
misionero activo, sino un misionero contemplativo, en esta clausura
particular. La suya es una misión de oración, que continúa de una manera
diferente, pero que dará fruto aunque no lo veamos".
Y continúan: "lo que nos hace ser misioneros es estar enamorados de
Dios, nos decía el Cardenal Martini, es la alegría de la perla preciosa
lo que da el deseo de darla a conocer también a los demás. Es la alegría
del Evangelio lo que impulsa la misión. Es esta alegría la que siempre
ha apoyado y empujado al Padre Gigi, a ir siempre un poco más lejos
hacia Níger, este país tan pobre. Esta alegría ha sido su fuerza incluso
en los momentos difíciles que no han faltado".
El recuerdo dirigido al Padre Maccalli en este enésimo aniversario de su
secuestro termina a la luz de la reciente liberación de los dos jóvenes
secuestrados en Malí hace 15 meses. Este evento extraordinario mantiene
viva la esperanza de abrazar al Padre Gigi. "Continuamos orando llenos
de confianza porque, incluso si no entendemos, sabemos y creemos que
Dios hace que todo contribuya al bien de aquellos que lo aman".