Managua, NICARAGUA (Agencia Fides, 04/03/2020) – Los partidarios del gobierno nicaragüense de
Daniel Ortega invadieron la catedral de Managua ayer poco antes del
funeral de Ernesto Cardenal, el sacerdote y poeta que murió el domingo 1°
de marzo a la edad de 95 años, perturbando toda la celebración y
evitando a los periodistas para transmitir lo que pasó.
El sacerdote y poeta fue ministro de cultura durante la revolución
sandinista (1979-1990), dirigida por el actual presidente Daniel Ortega,
pero luego se convirtió en su crítico más acalorado y lo acusó de
"dictadura" por haber tomado el poder después de su regreso al gobierno
en 2007. Entonces se convirtió en uno de los críticos más fuertes de la
administración Ortega, razón por la cual el régimen había orquestado una
persecución política contra él en los últimos años. Su decisión
política le costó la suspensión "a divinis" en 1985 por Juan Pablo II,
revocada por el Papa Francisco el 17 de febrero de 2019, a petición suya
y dada su edad avanzada.
Más de cien personas con uniformes, pañuelos rojos y negros (los colores
del frente sandinista) reunidos en la Catedral donde estaba programado
el funeral, comenzaron a gritar "traidor" contra el difunto. Luego
hostigaron a algunas personalidades presentes, como la escritora
Gioconda Belli, además de golpear y atacar a cinco periodistas que
debían informar sobre el rito.
"Siento mucha indignación por lo ocurrido hoy en la Catedral de Managua
en las exequias de P. Ernesto Cardenal. Irrespeto total. De nuevo las
turbas de la dictadura muestran su fanatismo y su violencia. Mi
solidaridad con personas y periodistas agredidos. ¡Basta de
irracionalidad!", son las palabras del obispo auxiliar de Managua,
monseñor José Silvio Báez, publicadas en Twitter luego de conocer lo
sucedido.
Aunque "las turbas" robaron el equipo de los periodistas para filmar, se
transmitieron videos cortos de los presentes en las redes sociales.
Los intentos del arzobispo Waldemar Stanislaw Sommertag, nuncio
apostólico, de calmar a los grupos que gritaban para poder celebrar el
funeral con el debido respeto no tuvieron éxito. Sin embargo, la misa se
celebró, aunque a menudo interrumpida por gritos y consignas, presidida
por el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes, concelebrado por el
nuncio apostólico y por el obispo de la diócesis de Matagalpa, Mons.
Rolando Álvarez, quien dio la homilía. Ante la creciente tensión, el
ataúd del poeta fue sacado de la iglesia inmediatamente después de la
conclusión de la misa, pasando no por la puerta principal de la Catedral
sino por una salida lateral, acompañado por los gritos de la multitud.