Baghdad, IRAK (Agencia Fides, 06/04/2020) – En los días previos a la Pascua, los
cristianos "no pueden celebrar los diversos momentos litúrgicos" debido a
la crisis pandémica que está arrasando el mundo, pero "continúan
rezando en sus hogares" y en ellos "está viva la esperanza de que habrá
un ‘paso de la oscuridad a la luz, de la fragilidad a la fuerza, de la
enfermedad a la curación’”. Así lo escribe el Patriarca caldeo Louis
Raphael Sako en un mensaje publicado en vista de la inminente Pascua que
también hemos recibido en la Agencia Fides. “En este momento, que ve
las celebraciones de Pascua marcadas por el flagelo de la crisis
pandémica – afirma el cardenal iraquí - Todos deben analizar su propio
comportamiento: nuestro sentido de la moral vacila, traspasa los
comportamientos marcados por la corrupción, el anhelo de dinero público,
violencia, amenazas, asesinatos, invasiones, divorcios, abortos...
hemos alejado a Dios de nuestro mundo,
‘usándolo’ como instrumento para nuestros comportamientos indignos",
continúa el Patriarca, y agrega que incluso en las circunstancias
actuales se puede suplicar la plena conversión y “regresar a Dios, a los
principios de nuestra fe, a la espiritualidad y a nuestra verdadera
moral”.
Los muchos males que afligen el presente - señala el Primado de la
Iglesia Caldea - también ponen en tela de juicio la responsabilidad y la
autocrítica deseable de quienes ejercen el poder: “La infección por
coronavirus, las guerras, los conflictos en múltiples países con miles
de muertos y heridos, los millones de desplazados internos, las
infraestructuras destruidas” repite el patriarca Sako “deben ser para
los líderes políticos del mundo, momentos de reflexiona para ayudarlos a
revisar sus estrategias políticas, corregirlas y proporcionar
respuestas concretas que respeten la vida en cada una de sus formas y el
medio ambiente, luchando contra la contaminación, el cambio climático y
cesando la producción de armas que generan muerte”.
El Patriarca, refiriéndose a la Encíclica “Laudato Si” sobre el cuidado
de la "casa común", recuerda la urgencia de un "Plan global para
construir una sociedad más pacífica y próspera", y concluye con el deseo
"de una Pascua santa y un recuperación inminente de la infección por
Coronavirus", y con una oración: “que el Señor protegerá a Irak y al
mundo entero".