Tucumán, ARGENTINA (Agencia Fides, 06/10/2017) – “Ni un pibe menos por la droga”: con esta
afirmación, repetida por tres veces, come un eslogan, por toda la
asamblea presente en la iglesia, Mons. Fernando Maletti, obispo de
Merlo-Moreno y referente de la Comisión Nacional de Adicciones y
Drogodependencia de la Conferencia Episcopal Argentina, ha iniciado la
homilía de la celebración eucarística en sufragio del padre Juan
Viroche, a un año de su muerte, ocurrida en circunstancias que todavía
no han sido aclaradas.
El 5 de octubre de 2016 el padre Juan Heraldo Viroche fue encontrado
muerto en su casa, en Tucuman, a unos 70 km de la capital. Era muy
conocido en la zona por su lucha contra el narcotráfico. Era una persona
muy positiva y dinámica, refieren quienes los conocían en su parroquia,
donde estaba muy comprometido con las familias de la zona. “El padre
Juan se enfrentó con valentía a las mafias que dirigen el tráfico de
drogas, y que habían amenazado, tanto a él como a otros de su comunidad.
Las circunstancias de su trágica muerte aún no han sido aclaradas por
las autoridades, pero en cualquier caso, ha puesto de manifiesto una
situación de gravedad insólita e intolerable” se lee en el texto de la
Comisión episcopal tras un mes de la muerte violenta, sin ninguna
aclaración por parte de la autoridades, que se inclinan a que se tratase
de un suicidio.
Ayer, 5 de octubre, a las 11 horas en el Santuario de San Cayetano, se
celebró una misa en memoria del padre Juan Viroche a un año de su
muerte. Concelebrada por muchos sacerdotes que trabajan en este sector,
contó también con la presencia de jóvenes que se están recuperando de
sus dependencias, acompañados de las comunidades que los acogen y les
siguen a lo largo de este camino. Además se puso de manifiesto una vez
más, de varias formas, el afecto y el reconocimiento hacia el padre
Viroche.
Mons. Maletti ha anunciado que por la tarde, en la parroquia del Padre
Juan en La Florida, Tucumán, se ha celebrado otra misa de sufragio
presidida por el Card. Luis Hector Villalba.
La homilía del obispo de Merlo-Moreno se ha centrado en dos palabras:
solidaridad y pobreza. “Solidaridad, entendida como luchar contra las
causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo,
la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y
laborales", ha dicho el obispo, que ha continuado: “Eso es lo que hacen
aquellos que, desde la realidad popular, se insertan en la realidad
social para cambiarla, que transforme la vida en un mundo de justicia,
de amor y de paz. Hay que abrazar la vida. Ni un pibe menos por la
droga”.
Sobre la pobreza hay que seguir el ejemplo del padre Juan, “quienes lo
conocían dicen que era una vida entregada a los más pobres, inserta en
el mundo de los pobres y la pobreza y un luchador para que esa pobreza
que es desechable, la que es fruto de la injusticia, fuese cambiada por
una cultura de la pobreza evangélica que todos los bautizados y no
bautizados tenemos que vivir”.
Al final, el padre Pepe Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de
Adicciones y Drogodependencia ha dado las gracias de forma especial por
su presencia a los jóvenes que están viviendo el camino de recuperación
de las drogas, que han recibido un fuerte aplauso de toda la asamblea.