Bujumbura, BURUNDI (Agencia Fides, 02/03/2018) - “En Burundi se vive en un estado de terror
por la presión del presidente Pierre Nkurunziza para hacer aprobar la
reforma constitucional”, aseguran a la Agencia Fides fuentes de la
Iglesia que, por razones de seguridad, no desean ser citadas.
El referéndum, que se realizará en mayo, llama a los votantes a aprobar
una reforma constitucional cuyo punto central eleva la duración del
mandato presidencial de cinco a siete años, con no más de dos mandatos
consecutivos en poder de la misma persona. En 2015, Nkurunziza ya obtuvo
un tercer período de gobierno al límite con lo que dicta la antigua
Constitución y los Acuerdos de Paz de Arusha provocando una grave crisis
política que ha obligado a 400.000 burundeses a buscar refugio en los
países vecinos. “Con la nueva Constitución Nkurunziza podrá presentarse a
la reelección para lograr dos mandatos de siete años cada uno, con el
fin de mantenerse en el poder durante otros 14 años, hasta 2034”,
aseguran estas fuentes a Fides.
“Muchos burundeses han sido forzados a registrarse en el censo electoral
para el referéndum. La oposición no puede hacer propaganda para invitar
a la población a votar "no" en el referéndum. Bajo estas condiciones,
es casi seguro que la reforma constitucional será aprobada. Además, las
elecciones presidenciales de 2020 corren el riesgo de ser una farsa”,
señalan nuestras fuentes. “La ONU ha criticado la modalidad de registro
en las listas de votantes, informando de episodios de amenazas e
intimidaciones, por ejemplo, hacia profesores y estudiantes de
secundaria, así como a grupos de agricultores”.
“Por lo tanto, es una dictadura donde la gente vive constantemente con
miedo. Sobre todo porque continúan encontrando cuerpos de personas
torturadas y asesinadas abandonadas en las carreteras o cerca de las
aldeas. Solo en el último mes se han encontrado unos quince cuerpos en
diferentes áreas de Burundi. Hay meses que llegan a hallarse hasta 40”,
aseguraron las fuentes a la Agencia Fides.
“La Iglesia sigue animando al diálogo entre partidos políticos y
sociales pero, desafortunadamente, ha sido hasta ahora un llamamiento
que ha caído en saco roto. Continuamos orando y esperando la paz,
permaneciendo cerca de la población que sufre”, concluyen las fuentes de
Fides.