SINGAPUR (Agencia Fides, 05/10/2018)- Escuchar a los jóvenes, compartir sus
dificultades, sensibilizarlos e integrarlos en los programas y servicios
proporcionados por Cáritas y otras organizaciones de participación
social es la iniciativa lanzada por Cáritas de Singapur, aprovechando la
celebración del Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes.
La iniciativa dedicada a los jóvenes se llama “YouthReach” y pretende
ayudar a los muchachos más vulnerables, de edades entre 10 y 21 años,
quienes enfrentan problemas como el acoso, la asociación con
pandilleros, el sexo prematuro, las relaciones conflictivas y las
dependencias.
Uno de los programas, llamado “Project Fireworks”, pretende darle a los
jóvenes un espacio de expresión seguro, a través del teatro y la danza;
donde puedan aprender, entenderse mejor a sí mismos y manifestar sus
circunstancias y sus deseos. En un video realizado por el grupo “Boys
Town”, los jóvenes dicen abiertamente lo que quieren en la vida. Una
representación teatral muestra una escena familiar en la que un joven,
en un ataque de ira, dirige palabras duras y ofensivas a sus padres.
Otros jóvenes mediante la danza contemporánea revelan su frustración y
sus luchas.
Alcoholismo, drogadicción, juegos y uso compulsivo del celular: estas
son sólo algunas de las dependencias que afectan a los jóvenes hoy en
Singapur. “Estas dependencias suelen ser el resultado de la ansiedad y
la depresión”, señala a Fides Yvonne Yuen, psicoterapeuta “We care
servicios comunitarios”, centro que trata todas las formas de adicción.
Yuen explica: “la adicción es una enfermedad, a menudo crónica, que
influye en el funcionamiento del cerebro y del cuerpo”. Uno de los
síntomas más comunes de la adicción es la pérdida de control y el abuso
continuado de sustancias e instrumentos, a pesar de las graves
consecuencias.
Caritas de Singapur puso en marcha estos programas específicos dirigidos
a los chicos, extendiendo una invitación a los padres, abuelos,
profesores y consultores para que compartan sus impresiones acerca de
los más jóvenes, especialmente cuando se trata de señales de adicción,
como cambios de comportamiento, aislamiento y el decir mentiras. Según
los últimos datos del Gobierno, la población de Singapur es de
aproximadamente 5,6 millones de personas, de las cuales 383.000 católica (9% de la población) son católicas.