Roma, ITALIA (Agencia Fides, 03/03/2020) – “Damos gracias a Dios por este paso que se ha
dado hacia un futuro pacífico para Afganistán. Sin embargo, debemos ser
conscientes de que este es un pequeño paso, que no debe agigantarse,
sino que debe tratarse con gran prudencia y equilibrio. De hecho, quedan
muchas preocupaciones, principalmente debido al hecho de que el acuerdo
de Doha ha sido firmado solo por el gobierno de los Estados Unidos y el
movimiento talibán. Causa impresión cómo, durante las negociaciones,
Estados Unidos mantuvo a un lado al gobierno afgano legítimamente
constituido”. Este es el comentario lanzado a la Agencia Fides por el
padre barnabita Giuseppe Moretti, misionero en Afganistán desde 1990
hasta 2015, analizando la firma del acuerdo de paz entre los Estados
Unidos y los talibanes. "En las condiciones del acuerdo de Doha, entre
otras cosas - continúa el misionero -, se prevé la entrega de
prisioneros: ¿es responsabilidad de los estadounidenses o un
problema político afgano? Todo lo que concierne al presente, el pasado y
el futuro debe ser tratado por quienes conforman el país, sea positivo o
negativo", señala, añadiendo que el “gran ausente" en la mesa de las
negociaciones ha sido el gobierno de Kabul.
El pacto prevé, por un lado, la reducción de la presencia militar
estadounidense a 8.600 hombres en 135 días y la retirada completa en 14
meses. Por otro lado, los talibanes se comprometen a no favorecer la
presencia, en territorio afgano, de organizaciones terroristas listas
para planear ataques en el extranjero.
La situación, según el p. Moretti sigue siendo incierta porque "el
acuerdo prevé un segundo paso, que consiste en la reunión directa entre
el gobierno afgano y los talibanes. ¿Pero quién liderará esta fase del
diálogo? Después de las muy discutidas elecciones, el presunto ganador
resulta ser Ghani, pero su oponente Abdullah Abdullah ya ha impugnado el
resultado de los votos, aumentando así las debilidades internas del
gobierno que tendrá que interactuar con los talibanes. Ellos, por otro
lado, viven en el mismo estado de incertidumbre, porque no es seguro que
el grupo que firmó en Doha represente el pensamiento de todas las
diferentes facciones que componen el movimiento talibán".
El barnabita también comenta el tema de los derechos: "Queda por
entender qué será de los derechos logrados por las mujeres a lo largo de
los años: de hecho, se habla del establecimiento de un Emirato Islámico
de Afganistán. Según los analistas de la realidad islámica, la palabra
'emirato' es equivalente a la aplicación de la ley islámica Sharia. No
se puede olvidar, entonces, que el acuerdo establece el compromiso de
los talibanes de no permitir que las diversas ramas de Al Qaeda y los
grupos yihadistas entren en el territorio afgano, pero, según los
analistas, varios miembros o facciones del movimiento talibán están
vinculados al universo islamista internacional", señala barnabita. El p.
Moretti concluye: “Se habla de paz, pero creo que actualmente es solo
una paz relativa, que no da seguridad. Es un primer paso y se necesitan
dar más. La esperanza es que Afganistán pueda comenzar un verdadero
camino hacia la construcción de una nación
humana, un camino hecho de serenidad, desarrollo y paz”.