Kuching, MALASIA (Agencia Fides, 04/03/2020) - Los cristianos de Malasia "están ofreciendo
ayunos, penitencias e invocando intercesiones por el país, por el
gobierno, por el bien común": declara el arzobispo católico Simon Poh,
al frente de la diócesis de Sarawak, y presidente de la "Asociación de
Iglesias de Sarawak ", que reúne a comunidades cristianas de diferentes
confesiones. Los fieles están "orando por la paz y la curación del
país", señala el arzobispo en una nota enviada a Fides, ante dos
problemas que afectan al país en este período, el primero de naturaleza
política (el nuevo gobierno), el segundo de naturaleza sanitaria (el
corona virus).
Malasia tiene un nuevo primer ministro, Muhyiddin Yassin, de 72 años,
que juró el 2 de marzo después de una semana turbulenta con la renuncia
del ex primer ministro Mahathir Mohamad y la implosión de la coalición
gobernante. Muhyiddin lidera una coalición que incluye a su partido
(Pribumi Bersatu Malasia), la United Malays National Organisation
(UMNO), el PAS (Partido Islámico de Malasia) y cuenta con el apoyo de
otros partidos políticos locales de la región de Sarawak. La UMNO
(Organización Nacional Unida de Malasia), el partido que dominó la
escena política de Malasia durante más de medio siglo, antes de la
derrota electoral de 2018, regresa al gobierno. Muhyiddin se enfrentará
al voto de confianza del Parlamento el próximo mes de mayo: el
aplazamiento de la votación ha sido motivada precisamente por la crisis
generada por el corona virus.
Los cristianos de Malasia, dice el arzobispo Poh, "rechazan todas las
formas de fundamentalismo religioso y políticas de base étnica que
causan desarmonía, división y polarización en nuestra nación". El nuevo
Primer Ministro - esperan las Iglesias -, "debe rechazar el extremismo
religioso y comprometerse con la unidad social y la armonía religiosa en
Malasia. El Primer Ministro es líder de todos los malasios, no de una
raza, comunidad o religión en particular", ha recordado.
La segunda razón por la cual los cristianos en Malasia están llamados a
una oración incesante, según las Iglesias, es la propagación del corona
virus: “Mientras estamos experimentando la crisis por la propagación de
COVID-19, permanecemos atentos, implementamos prácticas de higiene
seguras, mantenemos precauciones de salud en todas nuestras casas de
culto. La epidemia actual está afectando negativamente la economía
mundial, la vida y la salud de tantas personas en Malasia y en todo el
mundo: es por eso que estamos llamados a implorar a Dios por la curación
y la salud".
Las Iglesias de Malasia "están comprometidas a promover la paz, la
armonía, la unidad, la integridad, el desarrollo social y el bienestar
de todos los malasios de todas las etnias, credos y culturas", concluye
la nota.
Malasia es un país multiétnico, multicultural y multirreligioso. Su
población está compuesta por casi 32 millones de personas: más del 60%
son musulmanes de etnia malaya. Los católicos representan el 4% de la
población.