Lahore, PAKISTÁN (Agencia Fides, 05/03/2020) - Indignación y condena por "un crimen bárbaro,
inhumano y atroz"; petición a los gobiernos provinciales y federales
para que "castiguen firmemente los asesinos"; llamamiento a las
organizaciones internacionales para promover la protección de las
minorías religiosas en India y Pakistán: es lo que piden la Comisión
Nacional para el Diálogo Interreligioso y el Ecumenismo (NCIDE, dentro
de la Conferencia Episcopal Católica de Pakistán) y la Iglesia de
Pakistán (parte de la Comunión Anglicana) estigmatizando juntos el
brutal asesinato de Saleem Masih, un joven cristiano asesinado en los
últimos días en el distrito de Kasur, en Punjab. Según la información
recibida en Fides, varios líderes religiosos cristianos y musulmanes se
reunieron ayer en Lahore para discutir el tema y decidir qué hacer. La
reunión fue presidida por Mons. Azad Marshal, obispo anglicano de la
diócesis de Rawalpindi, en la Iglesia de Pakistán, en
presencia, entre otros, del p. Francis Nadeem OFM Cap, Secretario
Ejecutivo de NCIDE, p. Emmanuel Khokhar y el líder islámico Muhammad
Asim Makhdoom. Todos los presentes "expresaron su profundo pesar" por lo
ocurrido, una clara señal de intolerancia generalizada hacia los
cristianos, y también por el comportamiento de la policía que no tomó
medidas más duras, poniendo en libertad inmediatamente después del
arresto, a los perpetradores del crimen.
El p. Francis Nadeem OFM Cap declara a Fides: "Es responsabilidad del
estado proporcionar seguridad a todos los ciudadanos del país sin ningún
tipo de discriminación. Todos los ciudadanos, de todas las religiones,
son iguales, contribuyen al desarrollo de su amada nación y merecen
igualdad de derechos. Somos una nación y vivimos bajo una sola
Constitución y una sola bandera. El estado debe hacer cumplir estos
principios fundamentales".
El obispo Azad Marshal ha afirmado a Fides que él mismo "presentará una
denuncia (First Information Report) contra los criminales y no dará un
paso atrás hasta que los perpetradores reciban el castigo apropiado".
La asamblea de líderes religiosos también ha expresado su tristeza y
amargura por la persecución sufrida por los cristianos en Paskistán, y
ha recordado la sufrida por los musulmanes de la India, invitando, en
ambos escenarios, a evitar cualquier ley y comportamiento
discriminatorio ya a respetar el "principio de ciudadanía".
Según la información de Fides, la asamblea ha tomado las siguientes
decisiones: lanzar un llamamiento a las organizaciones mundiales de
derechos humanos "para que tomen medidas inmediatas para detener la
violencia contra los musulmanes en la India y contra las minorías
religiosas en Pakistán"; lanzar un llamamiento al gobierno de Pakistán
para que, "en lugar de proclamar consignas vacías, tomar medidas
prácticas para evitar este tipo de incidente en el futuro", llevar a los
responsables del asesinato de Saleem Masih ante la justicia y promover
activamente la armonía interreligiosa en Pakistán .
Saleem Masih, de 22 años, un agricultor cristiano, fue brutalmente
torturado por unos terratenientes locales en el Kasur tras ser acusado
de "contaminar" un pozo al bañarse en el mismo. El 25 de febrero, Saleem
había terminado de trabajar en los campos de la aldea de Baguyana y se
estaba refrescando cuando un grupo de hombres musulmanes, incluidos Sher
Dogar, Iqbal, Altaf, Jabbar y Haji Muhammad, comenzaron a golpearlo. Lo
maldijeron y lo golpearon, llamándolo "sucio cristiano". Lo encadenaron
de manos y pies, y continuaron torturándolo con palos y una barra de
hierro al rojo vivo, causándole múltiples fracturas y lesiones internas y
externas, en todo su cuerpo. Los agresores lo tuvieron encerado y
gravemente herido durante unos tres días antes de devolverlo a su
familia. El joven, que fue llevado al hospital en Lahore el 27 de
febrero, no pudo sobrevivir debido a las heridas sufridas y murió el 28
de febrero.