Dagupan, FILIPINAS (Agencia Fides, 16/03/2020) - “La epidemia del miedo a lo desconocido se
está extendiendo y debemos volver a las raíces de nuestra fe católica.
No dejemos a Dios fuera de la amenaza del Covid19. Nuestra primera
armadura de combate contra cualquier enfermedad es la oración. No hay
cura sin que Dios lo quiera. No podemos vencer la enfermedad sin Dios”:
lo afirma el arzobispo Sócrates B. Villegas, al frente de la comunidad
de Lingayen Dagupan y presidente de la Conferencia Episcopal de
Filipinas, en una carta pastoral recibida también en la Agencia Fides.
El arzobispo exhorta a los católicos a intensificar la oración y la
penitencia, en estos momentos en los que la "salud pública" está
sufriendo una emergencia, por la nueva epidemia de coronavirus
(Covid-19),
El Arzobispo escribe: “Dios tiene poderes más allá de las ciencias
humanas. La emergencia de Covid-19 no debe abordarse sin fe en Dios y
sin confianza en el poder de la oración. Aunque confiamos en el poder de
la inteligencia humana para los inventos y los tratamientos médicos,
más que nunca ahora necesitamos a Dios, las personas necesitan al Señor.
El mundo descansa en las manos amorosas de Dios".
“El Covid-19 - señala el Arzobispo - es una invitación para que
realicemos más oración y penitencia. Mantengámonos informados a través
de los medios de comunicación sobre la enfermedad, pero no olvidemos
rezar. Si nos quedamos en casa, recemos el Rosario en casa con la
familia. No dejemos pasar un día sin el rosario en familia. Nuestra
Santísima Madre en muchas de sus apariciones nos ha enseñado que las
oraciones pueden detener guerras y catástrofes naturales".
El presidente del Episcopado filipino insta a recordar dos eventos bien
conocidos en la historia nacional: "No debemos olvidar la batalla
llamada ‘La Naval de Manila’ en 1646 (cuando los españoles frenaron el
ataque de los barcos holandeses, confiando en la Reina del Rosario, ed.)
Y la revolución pacífica ‘EDSA’ de 1986. Si hace treinta años detuvimos
los tanques con las coronas del Rosario y nuestros antepasados
defendieron la fe católica en la batalla de la Bahía de Manila en 1646
rezando el Rosario, ¿porque seguimos ignoramos o dudamos del poder del
Rosario para detener todas las enfermedades y daños?".
"El misterio del Covid19 está atacando no solo nuestra salud corporal
sino también nuestra vida espiritual y nuestros valores católicos.
Debemos ser cautelosos y sabios", insta el prelado. "El núcleo de
nuestra fe es la comunión en el amor y en la misericordia. Ahora se nos
recomienda vivir aislados unos de otros. De buscar el rostro de Dios en
cada uno, ahora se nos aconseja mirar a nuestros vecinos como posibles
infectados, como amenazas y no como hermanos", comenta el texto de la
carta.
“La fe y la responsabilidad social son gemelas. Nuestra fe requiere que
trabajemos por el reino de Dios. Es parte de la responsabilidad social
no difundir información errónea y detener las voces alarmantes. Ahora
estamos lidiando con la enfermedad como si Dios no tuviera nada que ver
con ella o no pudiera hacer nada al respecto", afirma el Arzobispo
sugiriendo que todos sigan los consejos de científicos y expertos
médicos, sin olvidar los aspectos espirituales. "Dios también usa a las
autoridades del Departamento de Salud para guiarnos. Oramos por ellos.
Resistamos al pánico y al miedo", exhorta. "No olvidemos la fe con las
virtudes como la prudencia, la esperanza, la misericordia, el amor y la
disciplina: este tiempo pone a prueba las virtudes católicas", agrega.
Después de que el presidente Rodrigo Duterte haya anunciado "cuarentena
comunitaria" para Manila durante al menos un mes, las diócesis han
cancelado las misas y todos los servicios religiosos en las iglesias.
“Estamos viviendo un momento difícil para todos. Debemos rezar y hacer
penitencia por la seguridad y la salud de la humanidad", dice Alex Rey,
un católico de Manila, a Fides.