Ciudad de México, MÉXICO (Agencia Fides, 15/04/2020) - La Pastoral de la Movilidad Humana de
las Conferencias Episcopales de México, Honduras y Guatemala, ha
publicado un documento sobre la situación migratoria en estos tiempos de
coronavirus, que hemos recibido en la Agencia Fides.
En primer lugar, los representantes señalan que el alto riesgo de
contagio por el nuevo coronavirus es constante en los tres países y “si
bien cada país ha adoptado medidas de prevención y contención de la
pandemia, no todos los gobiernos han implementado medidas suficientes
para proteger a sus ciudadanos y a los vecinos”.
Además, dicen “observamos con preocupación que México no esté tratando
el tema de la migración como un fenómeno de vital importancia en estos
tiempos del COVID-19, permitiendo a su vecino del norte deportar a su
territorio ciudadanos de cualquier país, incluso muchos de ellos sin su
debido proceso y sin que les sea brindada la protección necesaria a los
solicitantes de asilo”. Continúan denunciando que “las deportaciones de
familias enteras con niños a altas horas de la noche, los hace presas
fáciles del crimen organizado”.
México, de igual manera, “sigue deportando ciudadanos centroamericanos,
especialmente a migrantes hondureños a Guatemala, violando el derecho
internacional y dejando a estos ciudadanos hondureños en una situación
de total desprotección, elevando así su grado de vulnerabilidad.
Guatemala por su parte está permitiendo el paso de personas migrantes
por su territorio, aun bajo el supuesto de fronteras cerradas y bajo el
silencio cómplice del gobierno de Honduras que no hace lo suficiente
para atender las necesidades de su población y mantener igualmente el
control de las fronteras que dice tener cerradas”.
Los representantes de las tres Conferencias episcopales observan “con
preocupación que los migrantes, entre tantas personas vulnerables ante
esta pandemia sigan siendo los invisibles de las políticas sociales y
humanitarias. Los países necesitan dejar de un lado las ambigüedades
respecto a sus políticas migratorias y sobreponer el bien de la
humanidad a los intereses económicos y políticos”.
Ante esta situación, en la segunda parte del documento, la Pastoral de
Movilidad humana “como iglesia, de manera conjunta solicitamos a los
gobiernos de México, Guatemala y Honduras” una serie de peticiones.
Prima di tutto “consideramos el tema de la migración como un fenómeno
de vital importancia en este periodo de propagación del coronavirus”
para no exponer a los migrantes a mayores riesgos, ni a la población
por donde pasan y “reducir el alto grado de discriminación y
estigmatización de los migrantes como portadores del virus”. Luego
piden “detener las deportaciones, así como a hacer cumplir el derecho
internacional que prohíbe a un país deportar a un extranjero a otro
país que no sea su país de origen o donde tenga establecida su legal
residencia”. Por razones humanitarias, para evitar el hacinamiento, se
permita “la salida de las estaciones migratorias y o centros de
detención para migrantes a las personas que están en un proceso de
regularización”. Que también sea garantizada la adecuada atención
médica a los migrantes independientementede su condición migratoria
respetando el derecho a la salud.
Además invitan a los responsables de la protección de los derechos
humanos de los respectivos países a que promuevan acciones concretas de
protección a los derechos de las personas migrantes y refugiadas.
“Finalmente – concluyen -, nos unimos a las voces de quienes ya lo han
hecho para exigir a nuestros gobernantes a no politizar la crisis por el
coronavirus y a tomar acciones concretas para frenar la propagación
del virus. Dentro de estas acciones es indispensable considerar a las
personas migrantes como una población altamente vulnerable”. El
documento está firmado por los Presidentes y Secretaros ejecutivos de
las Comisiones episcopales para la Movilidad humana de los tres países.