Tegucigalpa, HONDURAS (Agencia Fides, 04/05/2018) - Hoy es un día crucial para los miles de
hondureños inscritos en el Estatus de Protección Temporal (TPS): durante
la jornada el Gobierno de Donald Trump deberá anunciar su decisión de
prorrogar o cancelar el programa que ampara de la deportación y confiere
un permiso temporal de trabajo a unos 56,000 indocumentados de ese país
centroamericano que llevan casi dos décadas en Estados Unidos.
El TPS para los hondureños fue otorgado en enero de 1999 durante el
gobierno del expresidente Bill Clinton como respuesta humanitaria tras
el paso del huracán Mitch por costas centroamericanas, que dejó una
estela de muerte en la costa atlántica de Honduras y Nicaragua. Este
estatus venció el 5 de enero del 2018 y aunque se han concedido seis
meses de prórroga, hasta el 5 de julio, las autoridades norteamericanas
deben pronunciarse 60 días antes, es decir hoy.
Actualmente de los tres países centroamericanos - El Salvador, Nicaragua
y Honduras -, que gozaban del TPS, solamente Honduras mantiene vigente
el permiso migratorio, ya que tanto a Nicaragua como a El Salvador les
ha sido suspendido definitivamente, de modo que si no regularizan su
situación entre enero (Nicaragua) y septiembre (El Salvador) del 2019
tendrán que salir del país. Una decisión que ha sido condenada
reiteradamente por los obispos de los Estados Unidos y del Salvador, los cuales han realizado varios viajes a EE.UU
para reunirse con miembros del Congreso y tratar de buscar soluciones
para los casi 200 mil salvadoreños que estaban amparados bajo el TPS.
Mons. Joe S. Vásquez, Obispo de Austin, Texas, y Presidente de la
Comisión para las migraciones de la Conferencia de obispos Católicos de
los Estados Unidos (USCCB) el pasado mes de octubre al presentar el
informe de su Comisión sobre la cuestión había exhortado a todos a
dirigir “sus pensamientos y oraciones a la gente de El Salvador y
Honduras, sobre todo a los destinatarios del TPS”. Animando también a
“solicitar a la Administración de los Estados Unidos una extensión del
TPS y a dirigirse a los líderes electos en el Congreso para pedirles que
apoyen una solución legislativa para los beneficiarios del TPS que
viven en los Estados Unidos desde hace muchos años”.
Hoy son muchos los que esperan con oraciones y súplicas para que ocurra
un milagro: “Que Dios le toque el corazón a Donald Trump y no cancele el
TPS”, como ha dicho a la prensa Orlando López, un activista hondureño
que lleva 19 años en Estados Unidos.