Mosul, IRAK (Agencia Fides, 12/06/2020) - "Los cristianos representan uno de los
componentes más auténticos de Iraq, y nos duele verlos marcharse del
país". Con estas palabras, el nuevo primer ministro iraquí Mustafa al
Kadhimi, en nombre de todo el país, expresó su dolor y aprensión por el
éxodo silencioso que ha reducido las comunidades cristianas arraigadas
durante milenios en los territorios de la antigua Mesopotamia. La
externalización del nuevo Primer ministro tuvo lugar en el marco de la
visita, con un alto impacto simbólico, realizada por al Kadhimi a Mosul y
a la provincia de Nínive el miércoles 10 de junio, seis años después de
que los militantes yihadistas del estado Islámica (Daesh) conquistaran
la metrópoli del norte del país. Durante la visita, el Primer Ministro
se reunió con representantes de las iglesias y comunidades cristianas
locales, incluido el arzobispo caldeo de Mosul, el dominico Najib
Mikhael Moussa. La cristiana caldea Evan Faeq Yakoub Jabro,
recientemente nombrada Ministro de Refugiados y Migrantes en el gobierno
liderado por Mustafa al Kadhimi, también
formaba parte de la delegación que acompañó al Primer Ministro en su
viaje al norte de Irak.
Mosul fue la capital del Estado Islámico desde 2014 a 2017, antes de ser
recuperada por una campaña militar apoyada internacionalmente por los
Estados Unidos de América. Durante la batalla por la reconquista de la
metrópoli del norte de Iraq, que duró nueve meses, murieron miles de
civiles, se produjo un gran éxodo de cientos de miles de personas
desplazadas y los edificios, incluidos los de la parte histórica, fueron
destruidos en su mayor parte.
Para explicar el estado de abandono al que se enfrenta Mosul
actualmente, al Kadhimi, ex director de los Servicios Secretos Iraquíes,
que se ha convertido en Primer Ministro el pasado 7 de mayo de 2020,
cuestionó las responsabilidades del ex dictador Saddam Hussein y de los
gobiernos tras la invasión del País por la coalición internacional
anti-Saddam que en 2003 condujo a la caída del régimen baazista. El
nuevo gobierno iraquí, inaugurado en mayo con el explícito beneplácito
de la actual administración estadounidense, en opinión del nuevo Primer
ministro, ha heredado "una tarea pesada", resultado de la "mala gestión y
de la corrupción". Durante su visita a la provincia de Nínive, al
Kadhimi también visitó la ciudad de Bartella, a 21 km al este de Mosul,
un centro urbano en su mayoría habitado por cristianos antes de la
ocupación del Daesh, y que ahora ve el crecimiento progresivo de un
sector de la población representada por los Shabak, de
origen religioso chiíta.
La visita del primer ministro a Mosul y Bartella ha dado pie a algunos
representantes cristianos locales para volver a expresar sus
consideraciones y preocupaciones con respecto a la alteración progresiva
del equilibrio demográfico que parece estar llevándose a cabo
precisamente en la Llanura de Nínive, una región en la que las
comunidades cristianas tienen sus raíces históricas. La mayoría de los
cristianos locales, que huyeron de sus hogares en el verano de 2014 ante
el avance de las milicias yihadistas, encontraron refugio en la región
autónoma del Kurdistán iraquí y en otros países de Oriente Medio u
Occidente. Ahora que los lemas sobre el "reinicio" de Mosul y toda la
Llanura de Nínive se hacen eco por todas partes, el número de cristianos
de esa provincia que han regresado a sus hogares sigue siendo pequeño,
mientras que otros componentes – comenzando por los chiítas -, dan
prueba de ser más decididos en el ocupar los espacios en aldeas y
pequeñas
ciudades desertificadas por el trauma de la ocupación yihadista y la
posterior campaña militar realizada en varios frentes para expulsar al
Estado Islámico y recuperar el control de Mosul y toda la provincia de
Nínive.