CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides, 02/06/2020) - El Fondo de Emergencia establecido
por el Papa FRANCISCO en las Obras Misionales Pontificias (OMP) para
sostener a las Iglesias de los países de misión que están afrontando la
pandemia de Covid-19, continúa examinando las
numerosas solicitudes recibidas y enviando ayuda a las diócesis. A
continuación, publicamos algunas referencias sobre la situación que
están experimentando y sobre las necesidades más urgentes de algunas
diócesis africanas a las que se han asignado subsidios.
La diócesis africana de Santo Tomé y Príncipe vive habitualmente en una
situación de gran pobreza y las carencias se han agravado aún más por la
pandemia de Covid-19: los salarios son bajos y la vida es muy cara. La
mayoría de la población vive gracias al turismo, pero el cierre del
aeropuerto debido a la pandemia ha conllevado el cierre de hoteles y
negocios de restauración, con repercusiones para todas las industrias
relacionadas. La suspensión de las misas con la participación de los
fieles ha obligado al uso de la televisión y la radio para retransmitir
celebraciones y momentos de oración, algo que comporta grandes gastos
económicos para la Iglesia local, que no puede cubrir los gastos de la
gestión ordinaria.
La diócesis de Kenema, en Sierra Leona, incluye un área
predominantemente rural, donde la mayoría de la población depende de la
agricultura de subsistencia. El desempleo afecta al 70 por ciento de la
población. Los sacerdotes y las comunidades religiosas dependen para su
sustento de las ofrendas de los fieles, y ahora, con el cierre de las
iglesias por la pandemia, la situación es grave. Una de las principales
emergencias es la falta de información sobre Covid-19: las personas no
conocen el virus, sus consecuencias y cómo se propaga, por lo tanto, no
siguen las reglas higiénicas de prevención, en primer lugar, el
distanciamiento social. Sierra Leona es un país pobre con un sistema de
salud muy frágil, el posible aumento de infecciones causaría un colapso
general.
La situación de la diócesis de Sarh, Chad, no es mejor. La mayoría de
los habitantes también obtienen su sustento de la agricultura. Desde el
21 de marzo, las actividades litúrgicas y pastorales de la diócesis han
sido suspendidas debido a la pandemia de coronavirus y a las severas
regulaciones emitidas por el gobierno para frenarla. Las escuelas
también se han cerrado, así como los dos seminarios existentes en Sarh.
La Cáritas diocesana y las parroquiales se enfrentan a enormes
dificultades, ya que también se coordinan con los centros de salud. A
través de programas de radio, la Iglesia informa sobre el coronavirus y
las normas de precaución a seguir. Se necesita urgentemente ayuda para
las Caritas diocesanas, para que puedan responder a las peticiones de
las Caritas parroquiales para comprar cereales, y para los sacerdotes y
las comunidades religiosas que se ven privadas de todo sustento en esta
situación.
La diócesis de Kankan, en Guinea, que ya vive de por sí una situación
económica muy difícil, ve con especial preocupación las consecuencias de
la pandemia. La mayoría de la población trabaja duro para ganarse la
vida a través de pequeños comercios, del trabajo en el campo y de
trabajos ocasionales en el sector informal, como jornaleros. Las normas
emitidas para combatir la pandemia han llevado a un aumento en los
precios de los alimentos y del transporte, mientras que el cierre de
iglesias y actividades pastorales ha sido un duro golpe que pone en
peligro la vida de fe. De hecho, las comunidades necesitan una presencia
regular de sacerdotes, religiosos y religiosas y trabajadores
pastorales que mantengan viva la fe y el compromiso con la
evangelización. Todos ellos, a pesar de su dedicación y compromiso,
deben moverse de un lugar a otro realizando largos viajes y se
encuentran expuestos a todos los riesgos, por lo tanto, necesitan
asistencia para poder continuar su
misión.