Port-au-Prince, HAITÍ (Agencia Fides, 23/12/2017) – El padre Joseph Simoly, de 54 años,
haitiano, ha sido agredido este jueves 21 de diciembre a poca distancia
de su casa, en la calle de Frères, municipio de Pétion-Ville, por tres
individuos armados a bordo de una moto. Según la información de la
policía local, el sacerdote acababa de sacar dinero del banco, cuando
fue agredido y alcanzado por un disparo de arma de fuego que dispararon
los malhechores, quienes después le han robado la cartera. Tras ser
socorrido y llevado de urgencia al Haitian Community Hospital (HCH), el
sacerdote no ha conseguido sobrevivir a las heridas y ha fallecido poco
después del medio día. El padre Simoly era conocido por su capacidad
como orador, y había sido uno de los celebrantes de la novena de la
Inmaculada Concepción, que se había tenido en Port-au-Prince del 30 de
noviembre al 8 de diciembre de 2017.
Desafortunadamente, el trágico episodio parece repetirse: en los últimos
años, tres misioneros han sido asesinados en Haití en circunstancias
similares, una señal de una situación social y económica particularmente
grave. Hace un año, el 2 de septiembre, fue asesinada la Hermana Isabel
Solá Matas, misionera española de las Religiosas de Jesús María (RJM),
que trabajaba en Haití desde hacia muchos años con los más humildes y
pobres.
Ella también fue alcanzada por dos disparos durante un robo
mientras conducía su automóvil en una calle central de la capital
haitiana. Su bolso y otros objetos personales fueron robados. El 24 de abril de 2013, el padre Richard E.
Joyal, misionero canadiense de la Sociedad de María, fue asesinado en la
capital. Al salir del banco con dinero dos hombres en una motocicleta
se le acercaron, le arrancaron el paquete que llevaba debajo del brazo y
le dispararon tres veces en la espalda.
El agente de Caritas, Julien Kénord, también fue asesinado el 8 de
octubre de 2010 tras un intento de robo. De hecho, acababa de recibir un
cheque en un banco local, cuando fue atacado con arma de fuego por
desconocidos.
Según la declaración de la Agencia Fides, América es por noveno año
consecutivo el continente donde se registra el mayor número de
misioneros asesinados.