Santiago del CHILE (Agencia Fides, 17/01/2018) - “Estos son días intensos y de gran
alegría”: así los dice el arzobispo de Concepción, Fernando Chomali,
describiendo en una entrevista con la Agencia Fides las primeras
jornadas marcados por la presencia del Papa en Chile. En todas partes -
comenta - muchas personas han podido saludarle por las calles. Después
de la misa con unos 350 mil fieles, el encuentro con las reclusas fue
muy conmovedor, señala el Arzobispo: “Las ha alentado a mirar siempre
hacia el gran propósito de la reintegración en el tejido social. Allí el
Papa se ha emocionado mucho”, continúa el Arzobispo.
Mons. Chomali reflexiona sobre lo que ha dicho el Papa en la catedral:
“El mensaje en el que ha insistido es que todos somos seres humanos,
cada uno con sus propias heridas. Pero, compartir el dolor con la gente,
puede adquirir el significado que le da la Resurrección. Nos ha
invitado a ser humildes, y aconsejado a los obispos tomar muy en serio a
los laicos (“no son nuestros empleados o trabajadores”) y a protegerse
contra el clericalismo”.
Francisco también ha expresado su preocupación de que en los seminarios
se formen “pastores al servicio del pueblo de Dios”. Monseñor Chomali
explica a la Agencia Fides por qué en Chile los escándalos - que han
ocurrido en otros lugares del mundo con proporciones mucho mayores -,
han ocasionado tanta “desolación” generalizada, usando la expresión del
Papa. “Aquí - señala - han sucedido dos cosas: un proceso muy rápido de
secularización y los escándalos del abuso sexual de sacerdotes, que han
afectado en gran medida a la sociedad, generando un sentido de profunda
recriminación hacia la Iglesia. Esto nos obliga a hacer todo lo posible
para que esto no ocurra nunca más, pedir perdón repetidamente y trabajar
por la verdad y la claridad”. Al respecto, Paula Luengo, laica
consagrada de un movimiento eclesial, cree que la credibilidad de la
Iglesia se ha visto muy afectada ya que uno de los casos más llamativos
fue el de un sacerdote muy conocido que había
contribuido a acompañar las vocaciones de sacerdotes que luego fueron
consagrados obispos. “Esto, - explica a Fides -, ha generado, en los
fieles, una sensación de traición muy aguda. Además, la gente ha
percibido una “alejamiento de la Iglesia de los problemas de las
personas, lejana de las periferias existenciales de las que habla el
Papa” dice la mujer. “El Papa ha tenido muchos gestos de ternura, muy
importantes, para muchas personas a las que se ha acercado”, concluye
monseñor Chomali: “Nos está dando ejemplo, se está entregando
completamente, sin reservas. Evidentemente, esto nos fortalecerá”.
La celebración con los sacerdotes y consagrados también ha sido
conmovedora, inspirada por el tema del “Calvario” de la Iglesia local.
El Papa ha extraído del pasaje del Evangelio una enseñanza que comienza a
partir del camino del apóstol Pedro, en tres etapas significativas:
Pedro y la comunidad abatida, Pedro y la comunidad perdonada y Pedro y
la comunidad transfigurada. Paula Luengo, entre los presentes, describe
este momento a Fides como “un encuentro cara a cara con Francisco, en un
ambiente de celebración pero también de recogimiento”.“Ha hablado de
una vocación generativa, que tiene el coraje de arriesgarse”, recuerda,
mirando hacia adelante sin paralizarse, “sin pensar en su propia
desolación”, como ha repetido Francisco. Junto a ellos, el padre
Cristóbal Fones, jesuita y reconocido músico, resume sus impresiones:
“Al donarnos el Evangelio, hace reflorecer el desierto en nuestra
Iglesia”. Para otro sacerdote chileno, el P. Juan Ortiz, el mensaje
del Pontífice ha sido “muy esclarecedor”, especialmente cuando ha
respondido “con gran esperanza a los dolores de la Iglesia”.
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