Mogadiscio, SOMALIA (Agencia Fides, 09/02/2018) – El ISIS ha llegado a Somalia. Los informes
de los servicios secretos occidentales hablan de células del Estado
Islámico en el país. Estarían formadas por antiguos militantes de Al
Shabaab (organización yihadista vinculada a Al Qaeda) y combatientes
extranjeros llegados de Oriente Medio tras la derrota de la organización
en Siria e Irak.
“Sí, el ISIS está presente en Somalia”, confirma a la Agencia Fides el
arzobispo Giorgio Bertin, obispo de Djibouti y administrador apostólico
de Mogadiscio. “La prensa local también ha recogido la noticia. Las
células estarían sobre todo en Puntlandia, región semiautónoma situada
en el noroeste del país”, indica. La presencia de las milicias de Al
Baghdadi preocupa porque, en un vídeo de diciembre, se animaba a sus
militantes a “dar caza” a los infieles y a atacar las iglesias y los
mercados. Ese mismo mes EE.UU. lanzó el primer ataque con drones contra
combatientes del ISIS causando numerosas víctimas. Todo esto se produce
en un contexto de inestabilidad general, caracterizado por continuos
ataques, especialmente en Mogadiscio, la capital. “Los ataques se
multiplican. Para la población local, la situación es menos dramática,
pero no así para los extranjeros. Son sus lugares de reunión los que
están amenazados y necesitan protección”, señala
monseñor Bertin en declaraciones a Fides.
El 16 de febrero de 2017, hace casi un año, fue elegido presidente de
Somalia, Mohamed Abdullahi Mohamed, conocido como Farmajo. Su elección
ha generado muchas expectativas en la población que ha visto en él a un
hombre capaz de sacar a Somalia de la crisis política y militar. En los
últimos meses, su gobierno ha trabajado con empeño para crear unas
condiciones mínimas de seguridad, -imprescindibles para la recuperación
del país-, aunque no sin dificultades. “El presidente Formajo está
tratando de hacerlo lo mejor que puede. Sin embargo, tengo la impresión
de que a veces las instituciones estatales se mantienen solo gracias al
apoyo externo. Pero este apoyo internacional es relativo, porque los
socios internacionales tienen agendas que no siempre coinciden con la de
Somalia. Más que el apoyo internacional, el presidente debería hacer
más esfuerzos para desvincularse de mecanismos internos y externos y
buscar lo único que realmente importa que es el apoyo de la
población”, concluye monseñor Bertin.