Lusaka, ZAMBIA (Agencia Fides, 02/07/2018) - “La Iglesia Católica en Zambia está
profundamente agradecida a ACNUR por su generosidad y humanidad hacia
las víctimas del conflicto. Insto a la comunidad internacional a que
preste a esta crisis la atención que se merece y ayude a los refugiados,
--especialmente a las mujeres y a los niños-, a satisfacer las
necesidades primarias para su supervivencia”. Así se expresa monseñor
Julio Murat, Nuncio Apostólico en Zambia y Malawi, tras visitar un campo
de paso para los refugiados de Quenani y el centro de reasentamiento
para refugiados en el distrito Mantapala, Nchelenge, en Zambia. Monseñor
Murat destacó que se debe elogiar a Zambia por cómo ha abierto sus
fronteras a los solicitantes de asilo que huyen de las guerras en sus
países de origen”: “el Vaticano agradece al gobierno de Zambia el
espacio que ha dado a ACNUR para intervenir”. El nuncio aseguró a los
más de 14.633 refugiados que la Iglesia católica en Zambia siempre
estará
junto a ellos para apoyarlos en sus necesidades y les recordó el
compromiso que las parroquias locales tienen hacia ellos. El
representante en Zambia de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Refugiados), Pierrine Aylara, lamentó que su
organización no tenga fondos suficientes para garantizar la
supervivencia de todos los refugiados en Zambia.
“Actualmente dependemos de lo prometido por algunos de nuestros
donantes. Eso significa que la mayoría de las familias por ahora no
tienen suficiente comida, los niños no pueden recibir atención médica y
las niñas corren el riesgo ser obligadas a contraer matrimonio a edad
temprana, si no llega a tiempo la ayuda necesaria”. Cada vez más
personas de República Democrática del Congo buscan refugio en Zambia
cruzando la frontera por Chiengi, a causa de fuertes tensiones y la
violencia provocadas por la crisis política y la falta de rotación en el
gobierno. El presidente Joseph Kabila, cuyo segundo y último mandato
expiró el 20 de diciembre de 2016, se negó a renunciar y a celebrar
elecciones para el nombramiento de un sucesor. Francisco ha convocado
una jornada de ayuno y oración por la paz para el 23 de febrero, viernes
de la primera semana de Cuaresma, que se ofrecerá especialmente por los
pueblos de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur.