Ciudad del Guatemala, GUATEMALA (Agencia Fides, 13/02/2018) - Preocupación pero también
esperanza, en el mensaje para la cuaresma de la Conferencia episcopal
guatemalteca (CEG) divulgado al finalizar su asamblea anual. La
“dinámica del crimen”, que “que se extiende como pandemia por cada vez
un mayor número de regiones en el país”, siembra el terror entre los
habitantes y condena a muchos pequeños empresarios a pagar extorsiones o
a cerrar su actividad. La “corrupción generalizada” en los sectores de
la política y de la sociedad vinculados al crimen son las “dinámicas
perversas” que preocupan a los obispos que conducen al país a vagar de
forma angustiosa “sin rumbo”.
“¿Hasta cuándo andaré angustiado, con el corazón en un puño día y
noche?” repiten con el salmista (Salmo 13,3). Sin embargo la Cuaresma,
“es un tiempo de conversión del corazón hacia el proyecto del Reino
anunciado por Jesús, es sin duda un kairós, un tiempo favorable” que los
Pastores invitan a vivir con intensidad, dejándose guiar por el salmo
15.
Todos aquellos que tienen una responsabilidad pública del tipo que sea –
aunque nadie está excluido de su responsabilidad -, están llamados a
“actuar con rectitud o, a ser demandados cuando así no lo hacen”.
“Estamos llamados a anunciar la verdad y amarla” subrayan. Come remedio a
los males del País, invitan a ser “testigos de la Verdad” siguiendo el
ejemplo de los compatriotas que “han sufrido persecuciones, torturas e
incluso la muerte por su fidelidad a Jesucristo”. Y citando a los
mártires de El Quiché, el Siervo de Dios don Hermógenes López, Mons.
Juan Gerardi – asesinado después d ella publicación del dossier
“Guatemala, Nunca mas” sobre la violación de los derechos humanos
durante la dictadura militar – y al Beato Stanley Rother, además de a
muchos hombres y mujeres “desconocidos, que han fecundado con su
fidelidad la tierra guatemalteca”, que definen como “tierra de
mártires”.
La consolidación del compromiso con la justicia y la solidaridad, el
Congreso Nacional Misionero en noviembre y la preparación para la JMJ de
Panamá han sido objetivos y caminos sobre los cuales los Obispos desean
que la Iglesia en Guatemala se concentre, junto con el trabajo de
“renovación”, para que las parroquias sean cada vez más “comunidades
misericordiosas y samaritanas”. Antes de encomendar a todos a la Virgen
del Rosario, patrona de Guatemala, la CEG ha dado gracias a Dios por
“tanta gente buena que lucha y se esfuerza por sacar adelante su
familia, por sacrificarse para ayudar en su comunidad, por dar
testimonio de fe en Dios y de amor al prójimo”.
“Nuestro pueblo -afirman los obispos - tiene evidentemente una fe que da
sustento a sus construcciones éticas y a sus consecuentes decisiones
por el bien”: Y no ha faltado tampoco para concluir un gracias por
“tantos proyectos misioneros y evangelizadores que nos van ayudando a
ser cada vez más una Iglesia en salida, misionera”.