Abuja, NIGERIA (Agencia Fides, 09/02/2018) – “Varias partes de Nigeria viven en una situación
al borde de la guerra civil”. Los Obispos de Nigeria han lanzado la
alerta declarándolo directamente al Presidente de la Federación
Nigeriana, Muhammadu Buhari, durante la reunión que una delegación de la
Conferencia Episcopal local ha realizado con el jefe de Estado.
Los Obispos han recordado que la elección de Buhari, que tuvo lugar hace
tres años, había despertado grandes esperanzas en la población porque
veían en él a una persona honesta que se preocupaba por el bien del
país.
En su discurso de saludo al Presidente, después de señalar que,
como pastores de la Iglesia en Nigeria, perciben los sentimientos del
pueblo en las diferentes partes del país, los Obispos han afirmado: “sin
lugar a dudas, cuando usted asumió el cargo, atrajo la gran
benevolencia de los nigerianos, dado que muchos le vieron como una
persona íntegra, capaz de corregir un sistema casi paralizado por la
corrupción endémica”. “Sin embargo, a casi tres años de distancia,
tenemos la sensación de que esta benevolencia se está agotado
rápidamente debido a los fracasos evidentes del gobierno que nosotros
tenemos la obligación moral de darle a conocer, porque de lo contrario,
estaríamos yendo contra nuestros deberes de padres y líderes
espirituales”.
El primer problema es el de la violencia en varias partes de Nigeria,
que ha empeorado “justo cuando parecía que el país comenzaba a
recuperarse de la recesión económica, que ha causado tantos sufrimientos
a las familias y demás individuos".
En particular, los obispos denuncian “los ataques violentos de personas
sin escrúpulos, entre ellos, terroristas que se hacen pasar por
pastores, que han generado una situación al límite de una guerra civil
en muchas zonas del país".
“Las recientes matanzas de civiles desarmados cometidas por estos
terroristas en algunas comunidades de los estados de Benue, Adamawa,
Kaduna y Taraba han causado pánico y dolor a nivel nacional” - recuerdan
los obispos -, pero lo más preocupante es “el silencio del gobierno
federal” con respecto a estos actos “algo que nos deja sin palabras”.
“Se vive con un sentimiento de impotencia entre la población que podría
llevar a algunas personas a tomarse la justicia por sí mismas”,
advierten. “Invitamos al gobierno a que tome en serio su responsabilidad
de proteger las vidas y propiedades de sus ciudadanos y a garantizar
que no se repitan más asesinatos sin sentido. Los pastores nómadas
pueden estar bajo presión para salvar su ganado y garantizar sus medios
de subsistencia, pero esto nunca debe hacerse a expensas de la vida de
otras personas y de sus bienes”, subrayan los obispos.
El otro flagelo que denuncian los obispos es el de los secuestros con
propósito de extorsión, que afecta también a sacerdotes, religiosos y
religiosas. “Urge poner fin a la sensación de impunidad que tienen
quienes cometen estos crímenes. Debe quedar claro que hay un gobierno en
este país”, concluyen los obispos.