El Cairo, EGIPTO (Agencia Fides, 04/05/2018) – Ya hay 215 iglesias construidas antes de que
la nueva ley sobre la construcción de edificios de culto cristianos
entre en vigor, que han sido condonadas y “regularizadas” por el
gobierno egipcio que las ha declarado conformes a los parámetros
definidos por las nuevas disposiciones legales. La regularización ha
sido decretada por un decreto firmado por el primer ministro egipcio
Sherif Ismail. La lista de edificios de culto cristianos aprobada hasta
ahora, publicada en el Diario Oficial, ha sido relanzada por algunos
sitios web coptos, e incluye iglesias ubicadas en siete gobernaciones
egipcias, incluidas las de Assiut y Sohag.
El número de iglesias “regularizadas” está destinado a aumentar en los
próximos meses. Como ya había informado Fides (véase Fides 1/3/18), hay
más de 3 mil lugares de culto cristiano que deberán ser examinados por
el gobierno para verificar si cumplen con los estándares establecidos
por la nueva ley.
En las últimas décadas, muchos de los lugares de culto cristianos que
deben someterse a la evaluación de los órganos de control
gubernamentales se construyeron espontáneamente, sin todas las
autorizaciones necesarias. En el pasado, precisamente esos edificios
levantados por las comunidades cristianas locales habían sido utilizados
como pretexto por los grupos islamistas para fomentar la violencia
sectaria contra los cristianos.
La ley sobre lugares de culto, aprobada a finales de agosto de 2016 representa para las comunidades cristianas
egipcias un paso adelante con respecto a las llamadas “10 reglas”
agregadas en 1934 a la legislación otomana por el Ministerio de
interior, que prohibían, entre otras cosas, construir nuevas iglesias
cerca de escuelas, canales, edificios gubernamentales, ferrocarriles y
áreas residenciales. En muchos casos, la aplicación rígida de esas
reglas había impedido la construcción de iglesias en ciudades y pueblos
habitados por cristianos, especialmente en las zonas rurales del Alto
Egipto.
Antes de agosto de 2016, y ante la falta de referencias legislativas
concretas, las diversas Iglesias y comunidades cristianas, para
satisfacer sus propias necesidades pastorales, habían construido
edificios -edificios de culto, pero también casas y locales para uso
colectivo- que hoy resultan todavía carentes de las licencias
específicas requeridas por la legislación actual.