Yakarta, INDONESIA (Agencia Fides, 12/05/2018) - Importantes académicos musulmanes de
Afganistán, Pakistán e Indonesia se han reunido desde el 11 de mayo en
Yakarta, la capital de Indonesia, para discutir y desarrollar una vía de
salida del conflicto que ha ensangrentado a Afganistán durante décadas.
En la “Conferencia Trilateral de los Ulema” organizada por el gobierno
indonesio, académicos y líderes religiosos de tres países han discutido
varios desafíos con respecto a la narrativa de la “guerra santa”
promovida por los talibanes como una forma de liberar al país de las
fuerzas dirigidas por Estados Unidos.
Los académicos esperan poder persuadir a los talibanes a sentarse en la
mesa de negociaciones con el gobierno, porque una vez perdido el poder
en 2001 después de que las fuerzas estadounidenses invadiesen
Afganistán, han liderado una sangrienta rebelión armada.
Se afirma que el conflicto en Afganistán no solo tiene motivos
políticos, sino que también está generado por las diferencias entre las
corrientes y las sectas vinculadas al Islam, que es la religión del
estado en Afganistán. En este contexto, el papel de los ulema puede ser
importante, y desde esta perspectiva, la reunión entre los líderes
religiosos en Yakarta puede ser una forma de contribuir a la paz. Los
líderes religiosos islámicos en Afganistán y Pakistán tienen la
oportunidad de observar de cerca la situación en Indonesia y de observar
el papel y la posición de los ulema de Indonesia en el mantenimiento de
la paz social y religiosa en este país predominantemente musulmán del
sudeste asiático.
Los talibanes han definido la conferencia “no islámica” y han instado a
los académicos islámicos a que se abstengan de participar. Pero un
pronunciamiento de los líderes religiosos islámicos contra los talibanes
y sus tácticas extremistas podría privarlos de legitimidad religiosa.
Según Borhan Osman, un analista afgano del centro de estudios
"International Crisis Group", “una discusión sobre la dimensión
religiosa de la guerra en Afganistán no tiene precedentes: la idea del
gobierno afgano de obtener una fatwa de los ulemas para deslegitimar la
lucha de los talibanes, que invocan la Jihad nunca se ha logrado hasta
ahora”, afirma.
Según los datos de la misión de la ONU en Afganistán, en los primeros
tres meses de 2018, más de 700 civiles han muerto y casi 1.500 han
resultado heridos en una serie de atentados suicidas y ataques de los
talibanes y del Estado Islámico. Con un número tan elevado de víctimas
civiles, el resultado del proceso de paz es incierto, especialmente
porque los talibanes consideran que el gobierno afgano es una
"marioneta" de las fuerzas estadounidenses. Según los observadores, para
comenzar un verdadero proceso de paz en Afganistán, los talibanes
deberían aceptar un alto el fuego inmediato, nombrar un enviado y un
equipo de negociación y entablar conversaciones directas con Afganistán y
los Estados Unidos.