Kara, TOGO (Agencia Fides, 05/06/2020) - “Solo el amor por el Evangelio puede curar la
enfermedad del racismo. El desafío hoy es trabajar para construir una
civilización del amor. Para llevar a cabo tal proyecto, obviamente será
necesario sanar, con la fuerza del mensaje del Evangelio, el corazón del
hombre herido y desfigurado por el poder del mal”. Así lo escribe a la
Agencia Fides el padre Donald Zagore, un teólogo marfileño de la
Sociedad para las Misiones Africanas, a la luz de los graves episodios
de violencia que están teniendo lugar en los Estados Unidos después del
asesinato de un afroamericano en Minneapolis por parte de la policía.
“La esencia de la misión es llevada a cabo por el Espíritu Santo, para
liberar al hombre, prisionero y esclavo del mal, para que la fuerza y
la luz redentora del amor por el Evangelio pueda triunfar. En África -
continúa Zagore, hay millones de personas cuyas vidas son sacrificadas
día y noche debido a las políticas imperialistas y neocolonialistas
basadas en el desprecio por la dignidad de la vida de los pueblos
africanos”.
Mientras continúan las protestas en los Estados Unidos, ha intervenido
al respecto el Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos, Michelle Bachelet, quien ha declarado lamentar el “tener que
sumar el nombre de George Floyd al de tantos otros afroestadounidenses
desarmados que murieron en los últimos años a manos de la policía y
miembros armados de la ciudadanía”.
“Ante tal tragedia, que durante siglos ha socavado la cohesión de
nuestra humanidad, ya no tenemos derecho a permanecer en silencio. Ya no
podemos ni debemos seguir soportando este mundo de violencia, racismo y
odio a todos los niveles”, escribe el misionero.
El presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa
FakiMahamat, ha pedido a las autoridades estadounidenses que
“intensifiquen los esfuerzos para poner fin a cualquier acto racial o
étnicamente discriminatorio”. En la nota de la Unión Africana, se
recuerda la Resolución contra la discriminación racial en los Estados
Unidos de América, firmada en El Cairo en 1964, durante la primera
cumbre de jefes de estado y de gobierno de la Organización para la
Unidad Africana, precursora de la UA. A la luz de ese documento, el
Presidente de la Comisión ha reiterado que la Unión “reafirma su rechazo
a los continuos actos de discriminación que afectan a los ciudadanos de
color en los Estados Unidos”. “Llenemos los corazones de los hombres
con el amor del Evangelio y el mal del odio y el racismo desaparecerá por sí solo”, concluye el p. Zagore.