
El Papa ha proseguido la catequesis sobre la Santa Misa hablando de la Liturgia de la Palabra, centrándose esta vez en el tema Evangelio y homilía..






Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes. Después ha lanzado un llamamiento por la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata que se celebra mañana, en la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, y por la XXIII edición de los Juegos Olímpicos de Invierno que se abren en Pyonyang, Corea del Sur, el viernes, 9 de febrero.
La Audiencia General ha terminado con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.
PAPA FRANCISCO
AUDIENCIA GENERAL
Aula Pablo VI
Miércoles, 7 de febrero de 2018
La Santa Misa - 9. Liturgia de la Palabra. II. Evangelio y Homilía
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Seguimos con las catequesis sobre la santa misa. Habíamos llegado a las lecturas.
El diálogo entre Dios y su pueblo, desarrollado en la Liturgia de la
Palabra en la misa, llega al culmen en la proclamación del Evangelio. Lo
precede el canto del Aleluya - o, en Cuaresma, otra aclamación -
con el cual "la asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor quién le
hablará en el Evangelio"[1].
Como los misterios de Cristo iluminan toda la revelación bíblica, así,
en la Liturgia de la Palabra, el Evangelio es la luz para entender el
significado de los textos bíblicos que lo preceden, tanto del Antiguo
como del Nuevo Testamento. Efectivamente "Cristo es el centro y plenitud
de toda la Escritura, y también de toda celebración litúrgica"[2]. Jesucristo está siempre en el centro, siempre.
Por lo tanto, la misma liturgia distingue el Evangelio de las otras lecturas y lo rodea de un honor y una veneración particular[3].
En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa
el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de
la cruz sobre la frente, la boca y el pecho; las velas y el incienso
honran a Cristo que, mediante la lectura evangélica, hace resonar su
palabra eficaz. A través de estos signos, la asamblea reconoce la
presencia de Cristo que le anuncia la "buena noticia" que convierte y
transforma. Es un diálogo directo, como atestiguan las aclamaciones con
las que se responde a la proclamación, “Gloria a Ti, Señor”, o “Alabado
seas, Cristo”. Nos levantamos para escuchar el Evangelio: es Cristo que
nos habla, allí. Y por eso prestamos atención, porque es un coloquio
directo. Es el Señor el que nos habla.
Así, en la misa no leemos el Evangelio para saber cómo han ido las
cosas, sino que escuchamos el Evangelio para tomar conciencia de que
lo que Jesús hizo y dijo una vez; y esa Palabra está viva, la Palabra
de Jesús que está en el Evangelio está viva y llega a mi corazón. Por
eso escuchar el Evangelio es tan importante, con el corazón abierto,
porque es Palabra viva. San Agustín escribe que "la boca de Cristo es
el Evangelio".[4]
Él reina en el cielo, pero no deja de hablar en la tierra ". Si es
verdad que en la liturgia "Cristo sigue anunciando el Evangelio"[5],
se deduce que, al participar en la misa, debemos darle una respuesta.
Nosotros escuchamos el Evangelio y tenemos que responder con nuestra
vida.
Para que su mensaje llegue, Cristo también se sirve de la palabra
del sacerdote que, después del Evangelio, pronuncia la homilía[6]. Vivamente recomendada por el Concilio Vaticano II como parte de la misma liturgia[7],
la homilía no es un discurso de circunstancias, - ni tampoco una
catequesis como la que estoy haciendo ahora- ni una conferencia, ni
tampoco una lección: la homilía es otra cosa. ¿Qué es la homilía? Es
“un retomar ese diálogo que ya está entablado entre el Señor y su
pueblo",[8]
para que encuentre su cumplimiento en la vida. ¡La auténtica exégesis
del Evangelio es nuestra vida santa! La palabra del Señor termina su
carrera haciéndose carne en nosotros, traduciéndose en obras, como
sucedió en María y en los santos. Acordaos de lo que dije la última vez,
la Palabra del Señor entra por los oídos, llega al corazón y va a las
manos, a las buenas obras. Y también la homilía sigue a la Palabra del
Señor y hace este recorrido para ayudarnos a que la Palabra del Señor
llegue a las manos pasando por el corazón.
Ya he tratado el tema de la homilía en la Exhortación Evangelii gaudium,
donde recordé que el contexto litúrgico " exige que la predicación
oriente a la asamblea, y también al predicador, a una comunión con
Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. "[9]
El que pronuncia la homilía deben cumplir bien su ministerio – el
que predica, el sacerdote, el diácono o el obispo- ofreciendo un
verdadero servicio a todos los que participan en la misa, pero también
quienes lo escuchan deben hacer su parte. En primer lugar, prestando la
debida atención, es decir, asumiendo la justa disposición interior, sin
pretensiones subjetivas, sabiendo que cada predicador tiene sus
méritos y sus límites. Si a veces hay motivos para aburrirse por la
homilía larga, no centrada o incomprensible, otras veces es el prejuicio
el que constituye un obstáculo. Y el que pronuncia la homilía debe ser
consciente de que no está diciendo algo suyo, está predicando, dando
voz a Jesús, está predicando la Palabra de Jesús. Y la homilía tiene que
estar bien preparada, tiene que ser breve ¡breve!. Me decía un
sacerdote que una vez había ido a otra ciudad donde vivían sus padres y
su papá le había dicho: “¿Sabes? Estoy contento porque mis amigos y yo
hemos encontrado una iglesia donde si dice misa sin homilía”. Y cuántas
veces vemos que durante la homilía algunos se duermen, otros charlan o
salen a fumarse un cigarrillo…Por eso, por favor, que la homilía sea
breve, pero esté bien preparada. Y ¿cómo se prepara una homilía,
queridos sacerdotes, diáconos, obispos? ¿Cómo se prepara? Con la
oración, con el estudio de la Palabra de Dios y haciendo una síntesis
clara y breve; no tiene que durar más de diez minutos, por favor.
En conclusión, podemos decir que en la Liturgia de la Palabra, a
través del Evangelio y la homilía, Dios dialoga con su pueblo, que lo
escucha con atención y veneración y, al mismo tiempo, lo reconoce
presente y activo. Si, por lo tanto, escuchamos la "buena noticia", ella
nos convertirá y transformará y así podremos cambiarnos a nosotros
mismos y al mundo. ¿Por qué? Porque la Buena Noticia, la Palabra de Dios
entra por los oídos, va al corazón y llega a las manos para hacer
buenas obras.
Saludos en las diversas lenguas
Saludos en francés
Me alegra saludar a los peregrinos de Francia y de los diversos
países francófonos, en particular a los jóvenes y a los dirigentes de
los Institutos de Enseñanza Católica de la Gironda, acompañados por el
Señor Cardenal Jean-Pierre Ricard. ¡Que la proclamación del Evangelio y
la homilía haga resonar en nuestros corazones la Palabra eficaz de
Cristo que convierte y transforma! Dios os bendiga!
Saludos en inglés
Saludo a los peregrinos de habla inglesa presentes en la audiencia de
hoy, especialmente a los procedentes de Inglaterra, Filipinas y Estados
Unidos de América. Sobre todos vosotros y vuestras familias, invoco la
alegría y la paz de nuestro Señor Jesucristo. ¡Dios os bendiga!
Saludos en alemán
Me complace dar la bienvenida a los hermanos y hermanas de los países
de habla alemana. En la liturgia, Cristo anuncia el Evangelio
nuevamente, y nosotros, participando en la Santa Misa, debemos darle una
respuesta. ¡Que el Señor nos ayude a ser, como los santos, el Evangelio
vivido para nuestros prójimos!. ¡Dios os bendiga y proteja!.
Saludos en español
Con la proclamación del Evangelio se llega al culmen de ese diálogo entre Dios y su pueblo que es la liturgia de la Palabra en la Misa. Del Evangelio viene la luz para comprender el sentido de los textos bíblicos que se han leído antes. Por eso, la liturgia rodea al Evangelio de una veneración particular. En efecto, sólo el ministro ordenado puede leerlo y cuando termina besa el libro; hay que ponerse en pie para escucharlo y hacemos la señal de la cruz sobre la frente, la boca y el pecho. La asamblea reconoce así la presencia de Cristo que le anuncia la buena noticia que convierte y transforma, y responde con la aclamación: «Gloria a ti, Señor Jesús». En la lectura del Evangelio tomamos conciencia de que Jesús sigue hablando y actuando en nuestros días.
A continuación viene la homilía. Como parte de la misma liturgia, no es un discurso o una conferencia, sino que retoma ese diálogo entre Dios y su pueblo. La predicación debe orientar a todos, también al predicador, hacia una comunión con Cristo en la Eucaristía que transforme la vida. Para ello, no sólo es importante que quien predica cumpla bien su ministerio, sino que también los que escuchan han de procurar hacerlo con las mejores disposiciones interiores.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo
particular a los grupos provenientes de España y América Latina.
Contemplando a la Virgen María, esforcémonos como Ella para escuchar la
Palabra del Señor con un corazón dócil y sencillo, y así poder hacerla
carne en nosotros traduciéndola en obras de amor y de santidad. Que el
Señor los bendiga. Muchas gracias.
Saludos en portugués
Saludo a los peregrinos de lengua portuguesa, en particular a los
seminaristas de la Administración Apostólica São João Maria Vianney,
acompañados por el obispo. Queridos amigos, en vuestra preparación para
el Ministerio ordenado, haced de la Biblia el alimento diario de vuestro
diálogo con el Señor, para que cuando seáis enviados a proclamar esta
Palabra divina, la gente encuentre en vuestra vida el testimonio más
elocuente de su eficacia. Gracias por vuestra visita y rezad por mí.
Saludos en árabe
Dirijo un cordial saludo a los peregrinos de lengua árabe, en
particular a los provenientes de Egipto y Tierra Santa. En la misa, es
Cristo mismo quien continúa dialogando hoy con nosotros a través de la
proclamación del Evangelio y la homilía. Por lo tanto, escuchemos su
Palabra, con corazones siempre abiertos a esta gracia que cambia
nuestras vidas y nos lleva a la verdadera alegría. ¡Que el Señor os
bendiga a todos y os proteja del maligno!
أرحبّ بمودّة بالحجّاج الناطقين باللغة
العربية، وخاصة بالقادمين من مصر ومن الأراضي المقدسة. إن المسيح بذاته ما
زال يكلّمنا اليوم عبر إعلان الإنجيل والعظة في القدّاس الإلهي. لنصغِ إذا
لكلامه هذا بقلوب دومًا منفتحة على هذه النعمة التي تغيّر حياتنا وتقودنا
إلى الفرح الحقيقي. ليبارككم الربّ جميعًا ويحرسكم من الشرير!
Saludos en polaco
Saludo cordialmente a los polacos presentes en esta audiencia. Al
participar durante la santa misa en la Liturgia de la Palabra,
recordemos siempre el mandato misionero confiado por el Señor Jesús a
los apóstoles y a cada uno de nosotros: "Id por todo el mundo y
proclamad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16, 15). Fortalecidos por la
eucaristía y la "Buena Nueva", sed testigos creíbles de Cristo en
vuestras familias, en las comunidades, en vuestros lugares de trabajo,
en las universidades, en los eventos cotidianos de vuestra vida, así
como en los excepcionales. Os bendigo de todo corazón.
Saludos en italiano
Me alegra recibir a la Delegación del Episcopado de Lituania,
presidida por Monseñor Gintaras Grušas, arzobispo de Vilnius; a los
participantes en la semana de estudio para formadores de seminaristas,
promovida por la Universidad Pontificia de la Santa Cruz; a las
religiosas del Sagrado Corazón de Jesús; a las Hijas de María
Auxiliadora y al Instituto Secular de Voluntarias de Don Bosco. Deseo a
todos que la visita a la Ciudad Eterna os empuje a profundizar en la
Palabra de Dios a fin de anunciar que Jesús es el Salvador.
Saludo al Grupo del Proyecto "Puertas Abiertas" de Guardiagrele,
acompañado por Monseñor Bruno Forte, arzobispo de Chieti-Vasto; a los
grupos parroquiales y a los dirigentes y artistas del Circo "Medrano" y
del "Rony Rollert Circus". Quisiera daros las gracias también a vosotros
por vuestro trabajo, un trabajo de belleza; vosotros con vuestra arte,
expresáis la belleza y con la belleza hacéis que todos nosotros
lleguemos más arriba, más cerca de Dios. Vuestro trabajo de belleza nos
hace bien a todos ¡muchas gracias!
Saludo a los representantes de la Fundación Banco Farmacéutico que
recogerán medicamentos para las personas indigentes en las farmacias
italianas el próximo sábado.
Un pensamiento especial para los jóvenes, los enfermos y los recién
casados. El próximo domingo será la memoria de la Santísima Virgen María
de Lourdes, día en que se celebra la Jornada Mundial del Enfermo.
Queridos jóvenes, preparaos para ser providencia con aquellos que
sufren; queridos enfermos, sentíos siempre sostenidos por la oración de
la Iglesia; y vosotros, queridos recién casados, amad la vida que
siempre es sagrada, incluso cuando está marcada por la fragilidad y la
enfermedad.
Llamamientos del Papa
Llamamiento para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata de personas
Mañana, 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita,
es la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata. El tema de
este año es "Migración sin trata". ¡Sí a la libertad! ¡No a la trata!
". Al tener pocas posibilidades de canales regulares, muchos migrantes
deciden aventurarse por otros caminos, donde a menudo les esperan abusos
de todo tipo, explotación y esclavitud. Las organizaciones criminales,
dedicadas a la trata de personas, utilizan estas rutas migratorias para
esconder a sus víctimas entre los migrantes y refugiados. Por lo tanto,
invito a todos, ciudadanos e instituciones, a unir sus fuerzas para
prevenir la trata y garantizar protección y asistencia a las víctimas.
Recemos todos para que el Señor convierta los corazones de los
traficantes -¡que fea es esta palabra, traficantes de personas!- y dé la
esperanza de recuperar la libertad a cuantos sufren por esta plaga
vergonzosa.
Llamamiento para los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyonyang
Los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno se abrirán el viernes 9 de
febrero, en la ciudad de Pyonyang, Corea del Sur, con la participación
de 92 países.
Este año la tregua olímpica tradicional se vuelve especialmente
importante: las delegaciones de las dos Coreas marcharán juntas bajo una
sola bandera y competirán como un solo equipo. Este hecho alimenta la
esperanza en un mundo donde los conflictos se resuelvan pacíficamente a
través del diálogo y el respeto mutuo, como también enseña el deporte.
Saludo al Comité Olímpico Internacional, a los atletas y las atletas
que participan en los Juegos de Pyonyang, a las Autoridades y al pueblo
de la Península de Corea. A todos acompaño con mi oración, mientras
renuevo el compromiso de la Santa Sede de apoyar toda iniciativa útil a
favor de la paz y del encuentro entre los pueblos. ¡Que estos Juegos
Olímpicos sean una gran fiesta de amistad y deporte! ¡Que Dios os
bendiga y os guarde!
[1] Ordinamento Generale del Messale Romano, 62.
[2] Introduzione al Lezionario, 5.
[3] Cfr Ordinamento Generale del Messale Romano, 60 e 134.
[4] Sermone 85, 1: PL 38, 520; cf. anche Trattato sul vangelo di Giovanni, XXX, I: PL 35, 1632; CCL 36, 289.
[5] Conc. Ecum. Vat. II, Cost. Sacrosanctum Concilium, 33.
[6] Cfr Ordinamento Generale del Messale Romano, 65-66; Introduzione al Lezionario, 24-27.
[7] Cfr Conc. Ecum. Vat. II, Cost. Sacrosanctum Concilium, 52.
[8] Esort. ap. Evangelii gaudium, 137.
[9] Ibid., 138.
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