Lahore, PAKISTÁN (Agencia Fides, 13/02/2018) - “La educación es la única forma de emancipar a
la comunidad cristiana en Pakistán. Se necesita un cambio de mentalidad.
Demasiados jóvenes no hacen más que sustituir a sus padres en las
labores de limpieza de alcantarillado o trabajan como obreros en las
fábricas”. Así lo declara a Fides el padre Waseem Walter, Director
Nacional de Obras Misionales Pontificias en Pakistán y párroco en
Faisalabad, ciudad paquistaní de Punjab.
De igual opinión es Younas Ejaz, catequista en la parroquia católica del
barrio Mehmood Booti, de Lahore: “El problema para los cristianos de
Pakistán es una mentalidad que les penaliza, les mete en guetos, les
roba la propia autoestima y les aísla por completo. Necesitamos salir
del círculo vicioso de considerarnos solo aptos para limpiar las
alcantarillas. Si en la sociedad los demás consideran que son solo eso,
es porque principalmente son los cristianos los que se consideran solo
eso” explica Fides Ejaz que señala además que “es urgente que los
cristianos sean los primeros en apoyar su propia promoción social”. “Mi
padre - recuerda - era un trabajador que limpiaba las calles pero fue
capaz de cambiar de trabajo y eso le permitió enviar a sus hijos a la
escuela y cambiar sus vidas. Aún hoy tengo muchos familiares que hacen
el mismo trabajo, según la lógica actual de explotación y
discriminación: una trampa de la que debemos liberarnos”. Ejaz es
ingeniero
y trabaja en el aeropuerto. Es responsable de la liturgia en su
parroquia, que también atiende a una escuela primaria, la escuela de San
Francisco. “La educación es un factor clave, es crucial”, explica a
Fides.
Por eso, la comunidad católica en Pakistán está muy volcada en la
construcción y gestión de escuelas, también gracias a las diferentes
órdenes religiosas. Así, los hijos de familias cristianas muy pobres
reciben ayuda para sufragar los gastos, porque son familias que no
pueden pagar las tasas escolares y, de lo contrario, no enviarían a sus
hijos a la escuela.
El padre Waseem, sin embargo, ve una luz de esperanza: “El cambio
comienza por los jóvenes, que hoy en Pakistán tienen un gran deseo de
autonomía y libertad. Creo que en aproximadamente una década, la
situación social puede cambiar. Se está extendiendo entre las nuevas
generaciones la conciencia de que la educación es un factor esencial.
Ahora sembraremos y los frutos se recogerán en el futuro”, asegura. Los
cristianos de las distintas confesiones son aproximadamente el 2% de la
población paquistaní, que supera los 200 millones de habitantes.