Nueva Delhi, INDIA (Agencia Fides, 13/02/2018) - El reciente anuncio del gobierno federal
sobre el nuevo sistema de salud para 2018, -el proyecto sanitario más
ambicioso jamás propuesto en el mundo-, podría ser “solo un gran
anuncio, pero no una realidad”. Lo asegura a la Agencia Fides el padre
Mathew Perumpil, Secretario de la Oficina de Salud de la Conferencia de
Obispos de la India (CBCI). “Aunque los medios lo elogiaron como una
gran medida a favor de los pobres que mejoraría la salud de millones de
indios, un análisis pormenorizado de los detalles del presupuesto y el
plan de actuación revela que es un anuncio grandilocuente, pero que en
verdad a los ciudadanos normales no les queda mucho que esperar”,
explica. En el presupuesto nacional se anunció que la política de salud
alcanzará a más de 500 millones de indios y se asignará 500.000 rupias
anuales (7,825 dólares) de cobertura médica para cada familia. El plan,
de acuerdo con estimaciones del gobierno, debería costar
1.700 millones, entre fondos federales y estatales.
El seguro pretende alcanzar a los indios más pobres -alrededor del 29%
de los indios vive por debajo del umbral de pobreza- y a los más
vulnerables: aquellos que tienen un trabajo irregular o están
desempleados, o están asfixiados por deudas con un alto interés además
de pagar por su propia asistencia sanitaria.
Según los analistas, no es nada fácil poner en práctica este plan. El
sacerdote señala: “Como sostiene un reconocido especialista en salud
pública, T. Sundararaman, los fondos asignados en realidad no permitirán
que el plan se aplique de forma masiva. Y las experiencias recientes
con planes similares indican que esto generará un aumento en las
ganancias para la industria de la salud privada. ¿Se trata de una forma
de proteger los intereses de la industria sanitaria y farmacéutica
usando el nombre de los pobres?”, se pregunta el padre Perumpil. La
India tiene mala reputación en cuanto a cuanto destina al gasto en salud
pública, que es del 1% del PIB, uno de los más bajos del mundo. La mala
asistencia médica es una de las razones que empuja a más del 3% de la
población a vivir por debajo del umbral de la pobreza. Los hospitales
públicos son pocos y están lejos, las instalaciones de atención primaria
son escasas y las clínicas privadas son demasiado caras.
La Iglesia india está muy involucrada en el campo de la salud. La
Catholic Health Association of India (CHAI), promovida por la
Conferencia Episcopal, es la organización de salud no gubernamental más
grande de la India y actúa según su lema: “buena salud para todos”.
Gracias a CHAI 21 millones de personas reciben asistencia sanitaria. La
red cuenta con 76.000 profesionales de la salud, tres universidades,
cinco colegios de médicos, 3.500 instituciones y más de 1.000 religiosas
que son médicos, la mayoría dedicados a las áreas rurales. “La Iglesia -
indica - más que nunca, tiene el papel de ser profética y creativa para
ayudar a los indios pobres a acceder a una atención médica razonable y
digna”.