Fianarantsoa, MADAGASCAR (Agencia Fides, 06/02/2018) - La fiesta de San Juan Bosco, el 31 de
enero de este año, tuvo un significado especial por coincidir con los 25
años del oratorio de la parroquia de Ankofafalahy, explica a Fides el
padre Alberto Rainiherinoro, misionero camiliano en Madagascar. Los
salesianos de Ankofafa Fianarantsoa, junto con todos los alumnos de las
escuelas y centros de formación salesianos y los jóvenes de la parroquia
de Don Bosco Ankofafa, prepararon una gran fiesta en honor de su padre y
maestro. “Para preparar la fiesta, el 24 de enero, las Hijas de María
Auxiliadora animaron el día con el tema de "Don Bosco y la Santísima
Virgen María". El día 25 los jóvenes trataron el tema “Don Bosco y la
educación” y el día 26 los laicos salesianos miembros de la Comunidad de
la Misión Don Bosco hicieron un encuentro sobre “Don Bosco y la
evangelización”, relata el misionero. “La apertura oficial de la
celebración tuvo lugar el 27 de enero con una
gran marcha en la que los jóvenes vistieron con entusiasmo los
respectivos uniformes de sus futuras profesiones”.
El domingo 28 de enero, durante su homilía, monseñor Fulgence
Rabemahafaly, Arzobispo de la diócesis de Fianarantsoa, destacó que el
santo no se reservó nada para sí mismo en pos de la salvación de los
jóvenes. El 30 de enero las escuelas salesianas de la diócesis
celebraron la fiesta con varias actividades deportivas. A pesar de la
lluvia, tanto espectadores como deportistas mantuvieron el entusiasmo
hasta el final. El 31 de enero, después de la misa presidida por el
padre Bepi Miele, un misionero salesiano que ha trabajado en Madagascar
durante más de 30 años con niños y jóvenes desfavorecidos, los
estudiantes de la escuela secundaria del Colegio Monseñor Givelet
llevaron a cabo varias iniciativas. “Un gran espíritu de familia ha
marcado todas las actividades que se han realizado con motivo del
festival”, concluye el padre Albert.