Nueva Delhi, INDIA (Agencia Fides, 06/02/2018) - Es un tema “que hace estremecer” porque
atañe a cinco estados del noreste de la India (Manipur, Arunachal
Pradesh, Meghalaya, Nagaland, Mizoram). Aquí las minorías étnicas y
religiosas han sido cuestionadas por un contencioso legal en el que se
les acusa de tener más derechos y privilegios que la mayoría hindú. Esto
es lo que ha explicado a la Agencia Fides Mons. Thomas Menamparampil,
arzobispo emérito de Guwahati, justo la zona afectada.
Estos estados - recuerda el Arzobispo - fueron creados precisamente para
permitir a las respectivas comunidades salvaguardar su identidad y
contribuir así a la nación, explotando los recursos distintivos de su
patrimonio cultural. “Además, estas son comunidades muy pequeñas (en
comparación con la población de otros estados de la India) y recién
ahora están ingresando en el mundo altamente competitivo de la India
moderna”, reitera. Y precisamente, estos grupos étnicos, extremadamente
vulnerables, se ven sometidos a un conflicto de interés público,
apelación que fue presentada por Ashwini Kumar Upadhyay, líder del
Partido Bharatiya Janata, el Partido Nacionalista de Gobierno de la
Unión.
“Su posición – revela el Arzobispo a Fides - es evidentemente una
iniciativa políticamente motivada. Upadhyay no vive en ninguno de los
estados del noreste. Vive en Delhi, donde se formula la estrategia de
los grupos que promueven la ideología de Hindutva: India para los
hindúes. Escucha la red de Sangh Parivar, con su programa de
homogeneización del país”. Los datos reportados por el líder hindú son
los siguientes: en Punjab, la población hindú es del 38,4%, en Jammu y
Cachemira abarca el 28,44%, en Manipur el 31,39%, en Arunachal Pradesh
el 29%, en Meghalaya el 11, 53%, en Nagaland el 8.75%, en Mizoram 2.75% y
en Laccadive el 2.5%.
Mons. Menamparampil reitera: “Pero el político no dice que los
cristianos, son sin embargo una minoría pequeña en los estados indios,
que constituyen en general solo el 2,3% de la nación, y los sijs tienen
una proporción similar. ¿Este tema puede indicar quizá la existencia de
un complejo de inferioridad en la población hindú, que constituye el 85%
de la nación?".
El Arzobispo recuerda que, de una manera clarividente, los padres
constitucionales quisieron incluir en la Carta algunas salvaguardias
necesarias para proteger a las comunidades más frágiles. “La estrategia
de Hindutva parece ser aquella de introducir deliberadamente sus
militantes en las áreas de las comunidades más débiles para socavar su
identidad y cultura, aprovechando las ventajas que tienen, ya sea
dinero, poder y fuerza numérica a nivel nacional”, denuncia el
Arzobispo.
Actualmente, en la India del nordeste, están en peligro los grupos
tribales como Rajbansi, Koche, Hajong, Bodo, Deb Barma, Jamatia, Riang,
Pnar, Mishing, Dimasa, Rabha y Tiwa – recalca Mons. Menamparampil –
porque la cultura y la religión dominante, aquella hindú, podría
absorberlos y hacer desaparecer sus tradiciones, costumbres y
creencias”. Y el riesgo es real porque en el noreste de la India, los
funcionarios locales, señala el Arzobispo, complacientes en relación a
los políticos de Delhi, están concesionando terrenos a los militantes
hindúes, quienes podrán después reclamar sus derechos, mortificando a
las comunidades locales.