São Gabriel da Cachoeira, BRASIL (Agencia Fides, 09/05/2018) – “En muchas comunidades de la
Amazonía la presencia sacerdotal se reduce a una o dos veces por año, lo
que hace que la llegada de los misioneros se convierta no sólo en
momento sacramental, sino también en un día de fiesta, en presencia
eclesial que comparte lo que es cotidiano para la gente”. Así lo comenta
a la Agencia Fides el padre Luis Miguel Modino, misionero Fidei Donum
español que trabaja acompañando la vida de los las comunidades del Alto
Río Negro, que forman parte de la diócesis de São Gabriel da Cachoeira,
en la región fronteriza entre Brasil, Colombia y Venezuela.
“Las llamadas 'itinerancias' actualizan el modo de vida de la Iglesia
primitiva en la que los apóstoles y sus enviados llevaban la alegría del
Evangelio a todos los rincones”, continúa explicando el padre Luis
Miguel que añade “son comunidades que viven su fe desde un sentimiento
que brota de su propia experiencia vital y que enseña a descubrir un
modo de relacionarse con Dios que no se ciñe a parámetros racionales”.
Así lo experimentan los misioneros que visitan estas comunidades durante
las itinerancias, sobre todo cuando llegan por primera vez. Eurides
Alves de Oliveira religiosa de la Congregación del Inmaculado Corazón de
María, quién ha acompañado al p. Modino en una de sus últimas
itinerancias a lo largo del Rio Negro reconoce a la Agencia Fides que
visitar las comunidades es “una experiencia singular de convivencia”. La
religiosa comenta que ha quedado “encantada con la simplicidad y la
capacidad de acogida y de compartir de gente, que a pesar de lo poco que
tiene, vive la experiencia de la gratuidad”.
En las comunidades indígenas del Alto Río Negro, afirma la religiosa,
“se descubre una fe pura, original”, y se confirma, “que el Reino de
Dios es de los pequeños y se hace realidad en los pequeños gestos, como
es rezar, oír, observar, celebrar juntos”.
Un elemento que la religiosa pone de manifiesto es “la presencia de
muchos niños y que todos estén en la escuela”, pero al mismo tiempo,
expresa su preocupación a la Agencia Fides “por lo que pueda ser de esta
generación”. No se puede olvidar que se trata de lugares donde “existen
dinámicas de vida diferentes, que se expresan en el propio modo de
medir y entender el tiempo o en el hecho de que los ríos sean el único
modo de desplazarse”.
La religiosa, tras conocer esas comunidades, explica a Fides que es “ahí
donde la Iglesia tiene que estar, allí donde la gente vive”. En ese
sentido, existe un “desafío cultural para la evangelización, nacido de
una visión del mundo muy diferente, que se concreta en la necesidad de
evangelizar a partir de la cultura del propio pueblo”. Por último, en
una realidad donde la presencia sacerdotal es tan efímera, la hermana
destaca “la dedicación de los líderes y catequistas para que la
comunidad permanezca viva”.