LA MISA MATUTINA TRANSMITIDA EN DIRECTO
DESDE LA CAPILLA DE LA CASA SANTA MARTA
DESDE LA CAPILLA DE LA CASA SANTA MARTA
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
"Actitudes que impiden conocer a Cristo"
Martes, 5 de mayo de 2020
Introducción
Recemos hoy por los fallecidos a causa de la pandemia. Murieron
solos, murieron sin la caricia de los suyos, muchos sin funeral. Que el
Señor los acoja en la gloria.
Homilía
Jesús estaba en el templo, era la fiesta de la Dedicación (cf. Jn 10,22-30).
Entonces «los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo vas a
tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente”» (v. 24).
Estos hacían perder la paciencia y con cuanta docilidad «Jesús les
respondió: “Ya os lo he dicho, pero no me creéis”» (v. 25). E
insistían: “Pero ¿eres tú? ¿Eres tú?” — “Sí, os lo he dicho, pero no me
creéis”. «Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas» (v.
26). Y esto, quizás, nos suscita una duda: yo creo y formo parte de las
ovejas de Jesús. Pero si Jesús nos dijera: “Vosotros no podéis creer
porque no formáis parte”: ¿hay una fe previa al encuentro con Jesús?
¿Cuál es este formar parte de la fe de Jesús? ¿Qué es lo que me detiene ante la puerta que es Jesús?
Hay actitudes previas a la confesión de Jesús. También para nosotros,
que estamos en la grey de Jesús. Hay como “antipatías previas” que no
nos dejan progresar en el conocimiento del Señor. La primera de todas
son las riquezas. También muchos de nosotros, que hemos entrado
por la puerta del Señor, luego nos paramos y no seguimos adelante porque
somos prisioneros de las riquezas. El Señor fue muy duro con las
riquezas, muy duro, muy duro. A tal punto que dijo que era más fácil que
un camello pasara por el ojo de una aguja que un rico entrase en el
reino de los cielos (cf. Mt 19,24). Es duro, esto. Las riquezas
son un impedimento para seguir adelante. ¿Debemos acaso caer en el
pauperismo? No. Pero no hay que ser esclavos de las riquezas, no hay que
vivir para las riquezas, porque las riquezas son un señor, son el señor
de este mundo y no podemos servir a dos señores (cf. Lc 16,13). Y las riquezas nos paran.
Otra cosa que impide avanzar en el conocimiento de Jesús, en la pertenencia de Jesús, es la rigidez:
la rigidez de corazón. También la rigidez en la interpretación de la
Ley. Jesús les reprocha a los fariseos, a los doctores de la Ley esta
rigidez (cf. Mt 23,1-36). Que no es fidelidad: la fidelidad es
siempre un don a Dios; la rigidez es una seguridad para mí mismo. Me
acuerdo de una vez que entraba en la parroquia y una señora —una señora
buena— se acerca y me dice: “Padre, un consejo... — “Dígame” —“La semana
pasada, sábado, no ayer, el otro sábado, fuimos con la familia a una
boda con Misa. Era sábado por la tarde, y hemos pensado que con esta
Misa cumplíamos el precepto dominical. Pero luego, al volver a casa, he
pensado que las Lecturas de esa Misa no eran las del domingo. Y así me
he dado cuenta de que estoy en pecado mortal porque el domingo no fui a
Misa, fui el sábado pero a una Misa que no era verdadera, porque
las Lecturas no eran verdaderas”. La rigidez... Y la señora pertenecía a
un movimiento eclesial. Rigidez. Esto nos aleja de la sabiduría de
Jesús, de la sabiduría de Jesús; te quita la libertad. Y muchos pastores
hacen crecer esta rigidez en los corazones de los fieles; y esta
rigidez no nos hace entrar por la puerta de Jesús (cf. Jn 10,7):
es más importante observar la ley como está escrita, o como yo la
interpreto, que la libertad de ir adelante siguiendo a Jesús.
Otra cosa que no nos deja progresar en el conocimiento de Jesús es la acedia. Esa pereza... Pensemos en aquel hombre de la piscina. 38 años allí (cf. Jn
5, 1-9). La acedia. Nos quita la voluntad de seguir adelante y todo es
un “sí, pero... no, ahora no, mejor que no...”, que te conduce a la
tibieza y te vuelve tibio. La acedia es otra cosa que nos impide seguir
adelante.
Y otra que es bastante fea es la actitud clericalista. El
clericalismo suplanta a Jesús. Dice: “No, esto debe ser así, así y
así...” — “Pero, el Maestro…” — “Deja en paz al Maestro: esto es así,
así y así, y se no haces así y así, tú no puedes entrar”. Un
clericalismo que quita la libertad de la fe de los creyentes. Esta es
una enfermedad fea en la Iglesia: la actitud clericalista.
Luego, otra cosa que nos impide seguir adelante, entrar para conocer a Jesús y confesar a Jesús es el espíritu mundano.
Cuando la observancia de la fe, la práctica de la fe termina en
mundanidad. Y todo es mundano. Pensemos en la celebración de algunos
sacramentos en algunas parroquias: ¡cuánta mundanidad hay! Y la gracia
de la presencia de Jesús no es bien entendida.
Estas son las actitudes que nos impiden formar parte de las
ovejas de Jesús. Somos “ovejas” tras todas estas cosas: riquezas,
acedia, rigidez, mundanidad, clericalismo, modos, ideologías, formas de
vida. Falta la libertad. Y no se puede seguir a Jesús sin la libertad.
“Pero a veces la libertad va más allá y uno resbala”. Sí, es verdad. Es
verdad. Podemos resbalar caminando en libertad. Pero es peor resbalar antes de empezar a caminar, con estas cosas que nos impiden empezar a caminar.
Que el Señor nos ilumine para ver si dentro de nosotros hay libertad
para pasar por la puerta que es Jesús e ir más allá para convertirnos en
grey, para convertirnos en ovejas de su grey.
Oración para recibir la Comunión espiritual
Las personas que no pueden recibir la comunión hacen ahora la comunión espiritual.
Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo
Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en
mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos
espiritualmente a mi corazón. Y como si te hubiese recibido, me abrazo y
me uno todo a ti. No permitas que jamás me aparte de ti.











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