Bucarest, RUMANÍA (Agencia Fides, 05/06/2020) - Según las disposiciones del gobierno para
contener la pandemia de Covid-19, en Rumania, la Conferencia Episcopal,
aunque con gran sufrimiento, también ha tenido que suspender las Misas
con la participación de los fieles y las actividades pastorales. Por lo
tanto, ha sido necesario aumentar la educación y la información
cristiana a través de las redes sociales y los medios de comunicación.
“Al principio hubo una buena acogida, pero después de un tiempo los
cristianos ya no estaban satisfechos sólo con mirar una pantalla para
vivir una experiencia religiosa”, explica a la Agencia Fides el p.
Eugene Blaj, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP)
en Rumania.
“En todas las parroquias la catequesis pre-sacramental tuvo que ser
interrumpida - continúa -. Algunas parroquias tenían los medios para
continuar celebrando reuniones en línea para la formación y la
celebración, otras no. Desde cierto punto de vista, la Iglesia ha estado
más activa, porque ha tenido que inventar otras formas de mantener viva
la unidad de las comunidades. Algunos lo han conseguido, otros no
tanto. Al estar aislados, han surgido otros valores, como la solidaridad
con las personas necesitadas, más tiempo para orar, el saber compartir
entre quienes viven bajo un mismo techo, etc. Los sacerdotes han
respondido a las emergencias de los cristianos. Los obispos han
exhortado persistentemente a los sacerdotes, como ha hecho continuamente
el Santo Padre, a que estén disponibles para ofrecer los sacramentos al
pueblo. La oficina de las OMP ha continuado el trabajo pastoral, en
particular con los niños misioneros, reuniéndose en la plataforma Zoom
para la oración,
la celebración de la misa y la organización de actividades”.
¿Cómo funciona el Fondo Especial de Emergencia de las OMP para las
víctimas de Coronavirus en su país? ¿Qué tipo de iniciativas se han
iniciado con ese Fondo?
Tan pronto como recibí el mensaje de nuestro Presidente de las OMP,
Mons. Dal Toso, informé a los directores diocesanos y lo compartí en la
página de Facebook de nuestra oficina nacional. Los medios diocesanos y
del Vaticano también han divulgado la iniciativa del Santo Padre en
nuestro idioma, pero desafortunadamente debo decir que no hemos recibido
respuestas. Los obispos, a través de Caritas diocesana, se han puesto
en marcha para contribuir a la lucha contra el coronavirus: apoyando a
los hospitales con equipos, repartiendo alimentos para los pobres,
proporcionando alojamientos para personas en aislamiento o en
cuarentena. Además, la Iglesia ha intentado colaborar con las
organizaciones estatales y privadas, de acuerdo con sus posibilidades.
Debo subrayar que recibimos la ayuda del Santo Padre Francisco, a través
de cinco respiradores para el hospital de la ciudad de Suceava, en la
diócesis de Iasi.
¿Ha habido alguna experiencia en particular que haya resaltado el vínculo entre la caridad y la evangelización?
El ejemplo de la diócesis de Timisoara, que apoyó a la escuela
secundaria Gerhardinum con 13 computadoras portátiles, es encomiable. En
muchos otros lugares, los estudiantes necesitados han recibido
teléfonos inteligentes o tabletas para poder seguir la escuela a
distancia. Muchas familias pobres no podían permitirse comprar tales
herramientas para sus hijos y, en consecuencia, no habrían podido
continuar con las clases en línea. Esta organización benéfica les ayudó a
continuar su educación evitando así repetir el año escolar. También me
gustaría mencionar a los voluntarios de nuestra Caritas, en cada
diócesis, que han ofrecido servicios a domicilio a personas mayores,
enfermas e indefensas. Pudieron moverse por la ciudad con un permiso
especial y compraron alimentos, medicinas y otros productos básicos para
los necesitados.