Chiang Mai, TAILANDIA (Agencia Fides, 10/06/2020) - Las Iglesias cristianas en Asia son
auténticos faros de esperanza y compasión en medio de la crisis debida
al Covid-19. “Las iglesias viven y juegan un papel crucial en el
acompañamiento de personas y comunidades que sufren mientras llevan un
mensaje de esperanza y misericordia.
Las iglesias se ven llamadas en causa por el sufrimiento de innumerables
personas que están influenciadas por la propagación del nuevo
coronavirus. La fuerza de ánimo, la fe, la esperanza, la confianza
constante de Dios nos inspiran a glorificar a Dios en este momento
difícil. Dios siente nuestro dolor, ve nuestras lágrimas y cuida a su
pueblo", han afirmado los líderes de las Iglesias asiáticas reunidos en
una conferencia virtual de la Christian Conference of Asia (CCA). Un
organismo que reúne a las principales confesiones cristianas en Asia,
incluida la Iglesia Católica y que ha lanzado una serie de
videoconferencias y seminarios web para debatir cuestiones y desafíos
relevantes causados por la crisis mundial.
El p. William La Rousse, subsecretario general de la Federación de
Conferencias Episcopales de Asia (FABC), ha dicho que "la Iglesia
Católica en Asia trabaja en estrecha colaboración con las agencias
gubernamentales nacionales y locales en la observancia de las normas de
precaución, en la lucha contra el virus y en el cuidado de los
enfermos". Además, ha señalado que "la emergencia ha generado una
innovación en el ministerio de la Iglesia, con el uso generalizado de la
tecnología para transmitir la oración y la adoración". Otro aspecto que
ha comentado es el compromiso de Caritas, que en muchas naciones de
Asia ofrece una valiosa contribución para dar una respuesta coordinada a
la pandemia, especialmente para cubrir las necesidades de los más
pobres y vulnerables. En varios países, las escuelas e instalaciones
católicas se utilizan para alojar a personas sin hogar, durante el
periodo de aislamiento y cuarentena, y en algunos casos como residencias
para trabajadores sanitarios, para garantizar un acceso más rápido a los
hospitales. "La pandemia – ha dicho para concluir – ha puesto de
manifiesto las desigualdades sociales y las deficiencias del sistema
político-económico".
El Secretario General de la CCA, Mathews George Chunakara, por su parte
ha comentado que "la crisis de COVID-19 es una fuerte llamada de
atención al mundo" y que "ha roto los mitos sobre los niveles globales
de desarrollo, que eran, en efecto, insostenibles". "La difusión de
COVID-19 ha puesto de relieve nuestras deficiencias en el servicio a los
más vulnerables: es esencial volver a examinar el papel de nuestras
Iglesias en este nuevo mundo", ha agregado.
Entre los puntos abordados en la discusión estaban el testimonio de fe
en medio de la crisis; la misión de servicio de las iglesias asiáticas;
la cooperación inter-eclesial de las iglesias asiáticas; las respuestas
espirituales y teológicas al sufrimiento del mundo de hoy.
El arzobispo Sebouh Sarkissian, prelado de la Iglesia Armenia Ortodoxa
en Irán, ha dicho que "la Iglesia continúa alentando a los fieles, ya
que el arma espiritual principal sigue siendo la esperanza" y ha añadido
que "a pesar de estar físicamente distantes, los tiempos difíciles nos
han acercado los unos a los otros".
El metropolitano Yakob Mar Irenaios, presidente de la Iglesia Siro
Ortodoxa de Malta, ha declarado: “No debemos permitir que el virus entre
en nuestras mentes. Aunque el bloqueo ha sido un shock para todos, las
Iglesias se han movilizado para aliviar el sufrimiento. Las iglesias
indias – ha puntualizado -, han estado en primera línea en las
operaciones de ayuda a los migrantes y jornaleros, llegando a millones
de personas.
El obispo Leo Paul de la "Iglesia de Pakistán", parte de la comunión
anglicana, ha hablado sobre los desafíos a los que se enfrentan las
minorías en Pakistán, un país con una mayoría islámica, señalando
algunos episodios de discriminación. El pueblo pakistaní, "se enfrenta a
una grave crisis de seguridad alimentaria, una crisis económica, una
crisis social y una crisis psicológica, a menos que se tomen medidas
serias y concretas para mejorar las condiciones de la población" ha
advertido.
Jacky Manuputty, secretario general de la Comunión de Iglesias en
Indonesia (IGP), ha afirmado que las iglesias indonesias han respondido
con prontitud y urgencia al aviso de la Organización Mundial de la Salud
sobre la pandemia mundial, enviando cartas pastorales a los fieles y
creando conciencia sobre las medidas de precaución que debían adoptarse,
pero también movilizando recursos financieros y humanos en todo el país
para hacer frente a la pandemia, ayudando a las personas enfermas, las
familias pobres, las pequeñas empresas, etc.
El obispo Reuel Norman Marigza, secretario general del Consejo Nacional
de Iglesias en Filipinas, ha elogiado los esfuerzos conjuntos y de
colaboración de protestantes, católicos y evangélicos para brindar
alivio a las comunidades afectadas, y ha señalado que se trata de un
"servicio compasivo operado con sensibilidad y competencia", que ha
conseguido llegar incluso a las comunidades indígenas aisladas.
Sawako Fujiwara, del Seminario Teológico Luterano de la Universidad de
Rikkyo en Japón, ha hablado sobre el compromiso de las iglesias
cristianas que han alentado a realizar el "culto privado" en los
hogares, vinculándolo con la tradición monástica de la oración. Las
comunidades cristianas también han desarrollado un nuevo sistema de
préstamos para ayudar a las pequeñas iglesias a sostener a sus pastores.
Todos los representantes de las Iglesias asiáticas han destacado la
necesidad de colaborar con otras comunidades religiosas y organizaciones
de la sociedad civil para unificar la ayuda y garantizar el apoyo a los
más pobres, más vulnerables y que sufren. "La Iglesia, donde sea que
esté y en cualquier situación y en cualquier momento, está llamada a ser
una bendición para todos", han concluido al unísono.