Jartum, SUDÁN (Agencia Fides, 11/12/2017) – Acaba de terminar una iniciativa impulsada por
los centros para los derechos de las mujeres sudanesas que lanzaron la
campaña Women's Initiative and Building Trust. La campaña duró 16 días y
finalizó ayer, 10 de diciembre. Entre las temáticas tratadas surgió la
violencia de género y el gran compromiso llevado a cabo por varias
organizaciones para combatir este problema en Sudán. Han formado parte
el Sima Centre for Training and Protection of Women and Children's
Rights, el Gender centre, Sobat, Asimat, y Alaq que, con motivo de la
campaña han promovido una serie de eventos e iniciativas.
El Sima Centre de Jartum denunció que la circuncisión genital femenina y
la violencia doméstica no están aún tipificadas como delitos en Sudán.
“La campaña busca la eliminación de la violencia sexual, social y
económica contra la mujer”, declaró la responsable del Sima en una nota
enviada a Fides y que asegura además que la violencia sexual afecta
eminentemente a las mujeres.
Respecto a la “violencia económica” los activistas denunciaron la
reciente imposición de multas contra los vendedores ambulantes de té en
Jartum que son, normalmente, mujeres. Se estima que actualmente son más
de 8.000. La policía de la capital sudanesa ha llegado a confiscar,
incautar o secuestrar la mercancía de estas trabajadoras.
Entre los principales actos de violencia denunciados por las mujeres del
país se encuentra la violencia conyugal o familiar, la mutilación
genital, los matrimonios precoces o forzados, las violaciones a veces en
masa, la explotación sexual por parte de los jefes o en el ámbito de
los circuitos de trata junto a otras formas de explotación y violencia
física, psicológica y económica.
Un estudio publicado en el 2016 del economista Hassan Abdelati,
secretario general del Sudan National Civic Forum, asegura que el 88.6%
de los vendedores de té de Jartum son desplazados o migrantes de las
zonas rurales. Siempre según el Abdelati, el sector de los vendedores de
té está creciendo a causa de la inflación, de la guerra, de las
difíciles condiciones económicas, del analfabetismo y de la escasa
educación académica de las mujeres.