Yaundé, CAMERÚN (Agencia Fides, 06/11/2018) - La crisis está empeorando en las regiones de
habla inglesa de Camerún donde ayer, 5 de noviembre en Bamenda, en el
noroeste del país, fueron secuestrados 79 estudiantes y tres directores
de la escuela secundaria presbiteriana local. Los secuestradores
pertenecen a los “Amba boys”, los separatistas de habla inglesa. El
incidente ocurrió en vísperas del juramento del presidente Paul Biya,
recientemente reelegido por séptima vez.
La crisis en las regiones de habla inglesa empeoró cuando se proclamó su
secesión hace un año. Más de 200 000 personas se
vieron obligadas a huir debido a la violencia del ejército y los
enfrentamientos entre los militares y los grupos secesionistas.
En Douala, la Iglesia Católica ha organizado una recaudación de fondos
para las personas desplazadas. “Nuestra ciudad de Douala es el hogar de
miles de personas desplazadas que han abandonado sus ciudades, pueblos y
propiedades con la esperanza de encontrar refugio, supervivencia y
consuelo entre nosotros”, dice la carta enviada a los párrocos de la
archidiócesis por monseñor Samuel Kleda, arzobispo de Douala y
presidente de la Conferencia Episcopal Nacional de Camerún (CENC), que
decretó una colecta extraordinaria celebrada el domingo 4 de noviembre.
La violencia no perdona a la Iglesia Católica ni a las demás
denominaciones cristianas. Además del secuestro de los estudiantes de la
escuela bautista, también en Bamenda el 30 de octubre, Charles Wesco,
un misionero bautista, fue asesinado en enfrentamientos entre fuerzas
leales al gobierno y los secesionistas. El 4 de octubre fue asesinado un
seminarista católico, Gerard Anjiangwe. El 23 de
julio padre Alexandre Sob Nougi, párroco de Bomaka, en el sudoeste, fue
también asesinado por individuos armados no identificados.
Las protestas secesionistas se originaron a partir de la demanda de los
habitantes de las regiones de habla inglesa de utilizar el inglés en
actividades docentes y administrativas, y para adoptar el sistema de
Common Law de origen británico en lugar del derecho basado en el código
francés. Aunque si bien asegura que no es tarea de la Iglesia definir la
forma del estado, Justicia y Paz exige la aplicación de la
descentralización, recogida en la Constitución, para satisfacer las
demandas de las regiones de habla inglesa.