“Dad gracias al Señor -dijo- repitiendo las palabras de San Juan Pablo II- ”por el don de haber sido, hace más de mil años, bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, de haber sido sumergidos en el agua que, por la gracia, perfecciona en nosotros la imagen del Dios vivo, en el agua que es una onda de eternidad: “Manantial de agua que brota por la vida eterna”. Pido a Dios que la generación presente y las generaciones futuras de polacos permanezcan fieles a la gracia del bautismo dando testimonio del amor de Cristo y de la Iglesia. ¡Dios misericordioso imparta su bendicón a todos los polacos que viven en su país y en el extranjero!”.
También se dirigió el Santo Padre a los peregrinos eslovacos para recordar que el próximo domingo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y pedirles que rezasen a Cristo, Buen Pastor, para que mandase siempre nuevos obreros a su servicio